Adorni compró un departamento en caballito con plata que no declaró y ahora la justicia lo persigue

Manuel adorni firmó la escritura de un departamento de 200 m² en Caballito el 18 de noviembre de 2025. Dos semanas después, la fiscalía le endilgan un patrimonio que creció 500 % en un año. El problema: el jefe de Gabinete nunca informó ni la venta de su casa anterior ni los 230.000 dólares que desembolsó. Y hay más: el dinero no salió de un banco, sino del bolsillo de dos jubiladas que lo acreditaron como deudor.

El préstamo que nadie pidió

Beatriz Viegas, 72 años, jubilada de Flores, y Claudia Sbabo, su socia, compraron el mismo inmueble en abril por 200.000 dólares. Siete meses después, se lo cedieron a adorni por 230.000. En la escritura figuran como acreedoras, no como vendedoras: le prestaron el 87 % del valor. ¿La contraprestación? Solo una hipoteca que el funcionario debe pagar… cuando alguien lo reclame. En los papeles, el departamento ya es de él; en la práctica, depende de dos señoras que cobran una jubilación mínima.

La operatoria no aparece en la declaración jurada que adorni presentó ante la Oficina Anticorrupción. Allí solo constan la mitad de un departamento de 115 m² en Capital y otra unidad en La Plata. Ni rastro de Caballito, ni del lote en Indio Cuá Golf Club que empezó a pagar su esposa, Julieta Angeletti, el mismo mes de la compra porteña.

La cuenta que no cuerra

La cuenta que no cuerra

Para el fiscal Gerardo Pollicita, la discrepancia es “suficiente” para abrir la puerta de los bancos, los registros y los escribanos. El juez Ariel Lijo aún no resolvió, pero ya hay oficios a la DGI, al BCRA y a los registros de vehículos. La hipótesis: enriquecimiento ilícito y ocultamiento de activos. La diputada Marcela Pagano, que impulsó la denuncia, aportó los números: entre 2024 y 2025 el patrimonio de Adorni saltó de 80.000 a 400.000 dólares. Aparecieron 24.500 en efectivo “por préstamo familiar” y 16 millones de pesos en cuentas del exterior que nadie supo explicar.

Mientras tanto, el funcionario sigue de conferencia en conferencia, defendiendo la “transparencia” del Gobierno. Detrás del podio, la Justicia revisa si un par de jubiladas financió la punta de un iceberg que empieza a hundirlo.