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Argentina expulsa al embajador iraní: la tensión se intensifica

El gobierno argentino ha acelerado la crisis diplomática con Irán, ordenando la partida inmediata de Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios iraní en Buenos Aires. La expulsión, comunicada con un plazo de 48 horas, es una respuesta directa a las crecientes amenazas provenientes de la República Islámica y una señal inequívoca del nuevo rumbo geopolítico impulsado por el presidente Javier Milei.

Un giro decisivo en las relaciones bilaterales

Un giro decisivo en las relaciones bilaterales

La decisión, confirmada por el canciller Pablo Quirno, marca un punto de inflexión en las relaciones entre argentina e Irán. La postura pro-occidental del gobierno de Milei, con su marcado alineamiento con Estados Unidos e Israel, ha generado una fuerte reacción por parte de Teherán, que ha respondido con declaraciones beligerantes y presiones diplomáticas. La expulsión de Soltani Tehrani no es una medida aislada, sino la culminación de un deterioro gradual en la relación, exacerbado por el reciente apoyo de argentina a Israel en el conflicto con Hamás.

Pero hay un detalle que escapa a la narrativa oficial: la inacción prolongada ante las amenazas. Fuentes cercanas a la cancillería, que prefieren mantener el anonimato, revelan que el gobierno llevaba semanas evaluando la situación, consciente del riesgo de una escalada. La decisión final, sin embargo, parece haberse tomado tras una serie de reuniones de seguridad nacional en las últimas 72 horas, tras las cuales se determinó que la seguridad nacional argentina estaba en juego.

La cifra habla por sí sola: desde que Milei asumió la presidencia, las amenazas directas contra funcionarios argentinos por parte de figuras clave del régimen iraní se han multiplicado. La expulsión de Soltani Tehrani es, por tanto, una respuesta necesaria, aunque tardía, para proteger los intereses del país y encauzar la política exterior argentina hacia una orientación más segura y predecible.

Pablo Quirno, en declaraciones a la prensa, se mostró firme en la defensa de la soberaníaargentina: “No permitiremos que nuestro país sea utilizado como plataforma para la injerencia extranjera o para la difusión de amenazas. Defenderemos nuestros valores y nuestra seguridad nacional con determinación.” La partida de Soltani Tehrani deja un vacío diplomático considerable, pero también consolida la imagen de Argentina como un aliado confiable de Estados Unidos e Israel en un escenario geopolítico cada vez más complejo.