Bullrich tensa la cuerda en el senado: la propiedad privada y un código penal que aún no llega
Patricia bullrich aprieta hoy a las 17 h. El Senado será su escenario y la propiedad privada su primer escollo. La exministra, convertida en jefa de la bancada libertaria, convocó a una reunión virtual con Martín Goerling (PRO) y Eduardo Vischi (UCR) para trazar la agenda de abril. Pero hay un fantasma que ya recorre los pasillos: el Código Penal que el Gobierno prometió endurecer y que, por ahora, solo existe en titulares de diario.
El proyecto que llegó tarde y con todo
El texto sobre propiedad privada ingresó el viernes último a la Cámara alta. Llegó cargado de dinamita: deroga artículos sobre expropiaciones, barrios populares, tierras rurales y la ley de manejo del fuego que Máximo Kirchner impulsó durante el gobierno de Alberto Fernández. La Casa Rosada argumenta que «el derecho de propiedad no sólo protege intereses individuales, sino que constituye un presupuesto esencial para el desarrollo económico». La frase suena a libro de texto, pero detrás hay una cuenta de resultados: el Registro Nacional de Barrios Populares (RANABAP) apenas otorgó título de propiedad al 0,08 % del suelo en siete años.
La cifra habla por sí sola: la ley que votó el macrismo con amplísimo consenso –y que tuvo al entonces diputado Juan Grabois como principal impulsor– quedará reducida a escombros. Los procesos en curso no se tocarán, aclaran, pero el mensaje es claro: lo que antes era política social, ahora es obstáculo para la inversión.

El código que nadie vio
Mientras tanto, en el Ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques promete «un Código Penal a la altura de los desafíos actuales». Lo dijo el martes tras reunirse con Javier Milei. La lista de delitos nuevos suena a guion de serie de Netflix: estafas piramidales, viuda negra, salideras, motochorro, daño animal, picadas. También incluye agravantes para los trapitos y el grooming. Pero el proyecto no llegó. Solo trascendió. Y en el Senado, los trascendidos encienden fuego.
«Si es cierto que se revisan penas sobre algunos delitos contra la administración pública, en el sentido de si algunas llegaran a disminuir, estaremos en problemas», advierte un referente dialoguista que prefiere no dar su nombre. La frase resume el malestar: La Libertad Avanza necesita 37 votos para convertir leyes en el Senado y solo tiene 7. Cada aliado es oro. Cada sospecha, una grieta.

El documento que nadie leyó
Lo que sí existe –y nadie menciona– es el informe que entregó hace meses un equipo de expertos liderado por Jorge Boimpadre. Los jueces Mariano Borinsky, María Eugenia Capuchetti y Ricardo Basílico también firmaron. Fue un trabajo técnico, sin estridencias, que actualiza el Código Penal con lupa de jurista. El documento duerme en algún cajón mientras Mahiques anuncia otro texto que nadie vio. La ironía es brutal: el Gobierno que promete «verdad y propiedad» ignora la verdad que ya tiene sobre el papel.
La reunión de esta tarde será virtual, pero la tensa es palpable. Bullrich necesita velocidad. La oposición dialoguista, prudencia. Y el Código Penal, como siempre, espera. Mientras tanto, los plazos para tocar tierras tras incendios desaparecen, los barrios populares perderán su marco legal y el Senado se convertirá en la primera trinchera de una guerra que recién empieza. El oficialismo tiene los votos justos. La oposición, las dudas justas. Y Argentina, una vez más, la incertidumbre de siempre.