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Cgt a punto de estallar: milei bajo asedio y el día del trabajador como detonante

La Central General de Trabajadores (CGT) se prepara para una manifestación en Madrid este jueves, Día del Trabajador, que podría marcar un punto de inflexión en su estrategia frente al gobierno de Javier Milei. La tensión interna, el declive de sus argumentos jurídicos y las presiones externas se combinan para forjar un acto de reivindicación que va mucho más allá de un simple homenaje al Papa Francisco.

Un gobierno en crisis y una cgt en ebullición

El gobierno de Milei se enfrenta a una creciente oposición sindical, exacerbada por las medidas económicas y la reforma laboral. La CGT, lejos de diluir su postura, se encuentra sumida en un debate interno sobre la mejor forma de confrontar al ejecutivo. La convocatoria a la Plaza de Mayo, con la presencia del Papa Francisco (en un tributo, por cierto) y los cotitulares de la central –Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello–, es una clara señal de que la central obrera busca movilizar a la mayor cantidad posible de militantes.

Pero la movilización no es solo una cuestión de tradición. El documento que se leerá durante el acto, titulado “El trabajo es con derechos o es esclavo”, es un ataque directo a la reforma laboral y a las políticas económicas del gobierno. Se espera un discurso contundente, cargado de críticas y con la promesa de “una medida de fuerza mucho más fuerte” por parte de los cotitulares, Sola y Jerónimo, según fuentes internas.

Un frente ampliado y las sombras de la izquierda

Un frente ampliado y las sombras de la izquierda

Lo sorprendente de esta convocatoria es la inclusión de sectores del Partido Justicialista (PJ) y de La Cámpora, que por primera vez se sumaron a la comisión organizadora de la movilización. También se prevé la presencia de militantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), mientras que la izquierda, liderada por el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), concentrará sus actos en otro día. La ausencia del FRESU, integrado por la Unión de Obreros y empleadas de la manufactura, Aceiteros, ATE y las dos CTA, refleja una creciente divergencia en la estrategia sindical.

La guerra interna y las amenazas de renuncia

La guerra interna y las amenazas de renuncia

La situación interna de la CGT es, sin embargo, la principal preocupación. El tenso cruce entre los sectores dialoguistas, liderados por Gerardo Martínez, y los más combativos, encabezados por Barrionuevo, Maturano y Fernández, ha generado una profunda fractura. La amenaza de renuncia de Omar Maturano, quien considera que la central no está “peleando” contra el gobierno, pone en riesgo la unidad de la organización. La reunión en la UTA, donde se gestó la estrategia de un plan de lucha, evidencia la urgencia de encontrar una solución.

El Gobierno, lejos de quedarse de brazos cruzados, ha respondido con una multa récord de 21.241.500.000 pesos a la Fraternidad por el no acatamiento a la conciliación obligatoria y por haber participado en el último paro general. Una medida que, según fuentes sindicales, busca desarticular la CGT y silenciar cualquier intento de resistencia.

Un final en la incertidumbre

Ante este escenario, la movilización del Día del Trabajador se presenta como un punto de inflexión. La CGT deberá decidir si apostar por una estrategia de confrontación frontal o buscar alternativas que eviten una escalada del conflicto. Una cosa es segura: el gobierno de Milei ha despertado un volcán sindical que podría sorprender incluso a sus más fervientes defensores. La amenaza, ahora, es palpable: la CGT, a pesar del malestar interno, no se detendrá ante nada. El pueblo, por el momento, se mantiene en la espera, consciente de que el futuro del trabajo en Argentina está en juego.