El gobierno apura la agenda tras el escándalo adorni: reunión clave esta semana
Mientras Manuel Adorni intenta que su nombre deje de ser titular, La Rosada convoca a la mesa política este lunes para recomponer la agenda y mostrar que no hay vacío de poder. El jefe de Gabinete volverá a reunir a la mesa chica de Javier Milei con un objetivo tan simple como urgente: blindar al Presidente y avanzar con el paquete de leyes que prometió en campaña.
La cita, confirmada a El Ágora, será el primer ensayo de Adorni tras su conferencia de prensa del jueves pasado, donde exhibió un abanico de viajes y bienes sin disipar las dudas sobre su patrimonio. En el entorno presidencial repiten que el tema «está cerrado», aunque en el Congreso los gritos por transparencia crecen. La estrategia: desplazar el foco hacia la reforma del Estado y dejar que la Justicia siga su curso.
El menú de leyes que se discutirá tras los feriados
La lista original incluía cinco proyectos: defensa de la propiedad privada, nuevo Código Penal, ley de glaciares, discapacidad y financiamiento universitario. Pero la jugada de último minuto fue agregar el paquete de «hojarascas» que preparó el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y suspender la discusión penal hasta que el flamante Juan Bautista Mahiques revise el texto. En la Casa de la Moneda niegan que vayan a bajar las penas a corruptos, pero el rumor ya recorre los pasillos de Comodoro Py.
El cambio de timón obedece a un mandato directo de Milei: no regalarle al peronismo un caballo de batalla en el inicio de las sesiones ordinarias. Por eso, el equipo económico apura la redacción de un proyecto para crear nuevos delitos vinculados al fraude al Estado y la evasión de divisas, una contrapropuesta que busca mostrar mano dura sin tocar el Código.

Cómo avanzar sin que explote la interna
Adorni convocará a la mesa política en paralelo a la pulseada por la reforma judicial que impulsa la Corte. El máximo tribunal le entregó al secretario de Justicia, Santiago Viola, un borrador de reglamento para los concursos de jueces que limita la discrecionalidad de la política y obliga a completar los procesos en 90 días hábiles. En el Consejo de la Magistratura aún no hay fecha de tratamiento, pero la jugada ya genera tensión: el oficialismo suma aliados para garantizar mayorías y la oposición sospecha que buscan colocar jueces «amigos» antes de que se venza la presidencia de Horacio Rosatti.
El lunes, mientras tanto, Adorni escuchará a Karina Milei, a los ministros Luis Caputo y Diego Santilli, y al resto del comando político. La consigna es armar un calendario de abril que incluya giras del Presidente, sesiones exprés en el Congreso y anuncios económicos que eleven los índices de aprobación. La teoría: si la agenda la marca el Ejecutivo, la corrupción pasa a ser un capítulo cerrado. La práctica: cada vez que Adorni sube al estrado, la prensa pregunta por sus hoteles de lujo.
El miércoles, en la primera conferencia tras la pausa, el jefe de Gabinete planea repartir números de inflación y anuncios de inversión. No hablará de la causa que investiga su patrimonio. En el Gobierno calculan que, si logran sancionar al menos dos leyes antes de mayo, el escándalo quedará sepultado bajo el ruido de la campaña legislativa. El problema: en los tribunales y en los pasillos del Congreso, el nombre de Adorni sigue siendo sinónimo de sospecha. La página que quieren pasar todavía no se volteó.