Lavigne absorbe industria: el ajuste milei deja otra cartera fantasma

Pablo Lavigne ya maneja la mitad del Ministerio de Economía. El decreto 215/2026, publicado esta madrugada en el Boletín Oficial, le carga sobre la espalda la Secretaría de Industria, Comercio y PyME que nadie quiere. Desde agosto el puesto está vacío; ahora, formalmente, también vacío de presupuesto.

Una secretaría sin silla ni dinero

La reubicación no trae ni un peso extra. El Gobierno lo aclara en el artículo segundo: «no se autoriza nueva partida». Traducción: asuma quien asuma, hereda un área que ya fue desguazada por el ajuste. Lavigne, ingeniero que llegó de la mano de Caputo en Repsol, acumula así la Coordinación de Producción más Industria, Comercio Exterior, Defensa del Consumidor y las tres subsecretarías de PyME que sobreviven con la mitad del personal de 2023.

En la práctica, el traspaso blinda lo que ya ocurría. Desde que se fueron Marcos Ayerra y Esteban Marzorati —«motivos personales», dijo el comunicado de agosto—, Lavigne firmaba los expedientes en su nombre. Solo faltaba la firma de Milei. Ahora la tiene, y el organigrama oficial se ajusta a la realidad: hay menos ministros que tareas.

El problema es el hueso, no la poltrona. La Secretaría de Industria perdió los fondos de la Ley de PyME, el programa de capital de trabajo y la línea de garantías. Lo que queda son ventanillas de trámites sin plata para tramitar. «Coordinar la gestión operativa», reza el decreto, suena a oxímoron cuando no hay operación que gestionar.

La fábrica de fantasmas oficiales

La fábrica de fantasmas oficiales

El vaciamiento no es nuevo, pero la formalización sí. Con este truco jurídico, el Gobierno evita nombrar un reemplazo y, de paso, esconde la desaparición de una política industrial que ya no existe. La lógica es la misma que aplicaron con Desarrollo Social, Transporte y Energía: achicar el Estado sin pasar por el Congreso.

Lavigne, hombre de confianza de Caputo, pasa a ser el multitasking del ministerio. Desde sus despachos en Hipólito Yrigoyen 250 supervisará políticas que ya fueron recortadas, programas que fueron cerrados y subsecretarios que no saben si tendenrá sueldo el mes próximo. La ironía: mientras tanto, el Ministerio de Economía sigue sin titular de Industria, pero con dos secretarios menos que en diciembre.

La moraleja se lee entre líneas: en la Argentina de Milei, las secretarías no mueren; se desvanecen. Y cuando alguien pregunta por la política de apoyo a las fábricas, la respuesta oficial es un silencio administrativo que ya tiene nombre: Pablo Lavigne, secretario de todo y de nada.