politica

Taybeh al borde del abismo: ¿el fin de una comunidad cristiana milenaria?

En el corazón de Cisjordania, Taybeh, un enclave cristiano con dos mil años de historia, se enfrenta a una creciente ola de violencia que amenaza su supervivencia. Lo que comenzó como incursiones aisladas de colonos israelíes se ha transformado en una campaña sistemática de intimidación y despojo de tierras, que podría borrar de la faz de la tierra uno de los asentamientos cristianos más antiguos del mundo.

Un pasado de resistencia, un presente de asedio

Taybeh ha resistido imperios, invasiones y guerras. Su nombre, derivado del griego antiguo Ephraim, evoca los tiempos bíblicos en los que Jesús se refugió con sus discípulos. La iglesia de San Jorge, construida en el siglo V, es testigo silencioso de una historia milenaria. Pero la presión actual, orquestada por colonos israelíes y respaldada por sectores del gobierno, es diferente. Es una estrategia deliberada para hacer la vida insostenible.

Según testigos y líderes comunitarios, la táctica es clara: expulsar a los beduinos de sus tierras, introducir ganado y luego avanzar sobre los olivares y campos que han sustentado a Taybeh durante siglos. <"Primero echaron a los beduinos, luego vinieron con sus vacas y ovejas, utilizando la tierra sin permiso. Nos han prohibido acceder a nuestras tierras durante tres años, impidiéndonos cuidar nuestros olivos", relata el padre Bashar Fawadleh, párroco de la iglesia del Redentor.

La escalada de la violencia: incendios, agresiones y ocupación

La escalada de la violencia: incendios, agresiones y ocupación

La situación se ha intensificado en el último año. En julio del año pasado, colonos incendiaron los terrenos de la iglesia bizantina de San Pedro. Desde entonces, han ocurrido cuatro redadas con incendios provocados, pinchazos de neumáticos y rotura de cristales. El 19 de marzo, un grupo de colonos tomó el control de una fábrica de cemento y una cantera, izando la bandera israelí en un claro desafío a la comunidad local.

Pero lo que realmente ha encendido las alarmas es la reciente legalización del asentamiento de Yatziv, construido sobre tierras reclamadas por Beit Sahour, una localidad vecina de mayoría cristiana. La decisión, tomada en enero, es un paso más hacia la anexión de Cisjordania y la asfixia de los palestinos.

El silencio de la comunidad internacional y la peligrosa ambigüedad de washington

El silencio de la comunidad internacional y la peligrosa ambigüedad de washington

La visita del embajador estadounidense Mike Huckabee a Taybeh tras el ataque a la iglesia de San Pedro fue un gesto simbólico que no ha tenido consecuencias. A pesar de condenar el acto como “un acto de terror”, Huckabee no ha alzado la voz ante los ataques posteriores. Su ferviente apoyo a las políticas expansionistas de Israel, incluyendo la anexión de Cisjordania, contradice la necesidad de una solución justa y duradera.

La cifra habla por sí sola: quince familias han abandonado Taybeh en los últimos dos años, dejando una población actual de apenas 1.100 personas. Un éxodo silencioso que amenaza con borrar un legado milenario.

Mientras tanto, el gobierno israelí, con el beneplácito de sectores de la administración Biden, continúa fomentando una cultura de impunidad que permite a los colonos actuar con total libertad. La comunidad internacional observa, en gran medida, impotente, mientras Taybeh se desangra lentamente. La historia de esta pequeña comunidad cristiana es un espejo de la tragedia que se vive en toda Cisjordania: la lenta y sistemática erosión de la vida palestina bajo la ocupación israelí. Y si Taybeh desaparece, ¿quién será el próximo?