Portugal quiere quitar a saramago de las aulas y la fundación responde con un 'y' letal
En Lisboa ya no se trata de literatura: se trata de poder. El ministro de Educación portugués, Fernando Alexandre, anunció este lunes que José Saramago puede dejar de ser lectura obligatoria en 12.º grado. La propuesta, en consulta pública hasta el 28 de abril, convierte al Nobel 1998 en optativo y abre la puerta a que los profesores elijan entre dos títulos suyos y uno de Mário de Carvalho. La razón: «Portugal tiene muchos escritores de referencia». La réplica de la Fundación que preside Pilar del Río fue desarmante: cambien la o por una y y que los alumnos lean a ambos.
El plan entra en las aulas en 2027-28 y la polémica ya está aquí
La revisión del currículo —que toca todas las asignaturas y todos los niveles— llega con calendario de elecciones: el cambio se aplicaría dentro de tres cursos, justo cuando los centros empiecen a seleccionar libros para el nuevo ciclo. El Ministerio argumenta que la medida «amplía el abanico» y evita la «saturación» de un único autor. Pero en la práctica supone desplazar a Ensayo sobre la ceguera y La balsa de piedra del tronco común para convertirlos en mera opción.
La Fundación José Saramago no se ha quedado en la defensa del legado: ha puesto el dedo en la llaga del criterio. «¿Cuál es el baremo para excluir a un Nobel y mantener a otros?», preguntan. La institución recuerda que la lista de lecturas obligatorias incluye autores como Eça de Queirós o Fernando Pessoa sin que se proponga su salida. La duda es de calado: ¿se revisarán todos los nombres del canon o solo el del comunista que escribía con comas de apertura?

La viuda de saramago propone una fórmula que desarma al gobierno
Pilar del Río, periodista y viuda del Nobel, publicó una nota en Instagram que parece un ajuste de cuentas con estilo. «Sustituyan la o por la y», escribe. Es decir: mantengan a Saramago y sumen a Carvalho, Premio Camões 2020. La frase resume una estrategia que ningún partido puede atacar: más lectura, menos guerra cultural. La propuesta, si se aceptara, obligaría a los centros a programar dos novelas contemporáneas en lugar de una, lo que en la práctica significa más horas de literatura portuguesa y menos espacio para la fuga de lectores hacia otros países.
El ministro Alexandre, economista de formación y ex secretario de Estado de la Economía, se ha visto atrapado entre la crítica académica —que teme un empobrecimiento del canon— y la presión de los sectores más conservadores, que ven en Saramago un símbolo de la izquierda cultural. La consulta pública, abierta hasta finales de abril, ya acumula más de 8.000 alegaciones, una cifra récord para una materia que no es ni Matemáticas ni Historia. La Fundación ha convocado a profesores, editores y alumnos a participar: «No se trata de defender un nombre, sino de defender la profundidad frente a la superficialidad».
El resultado se conocerá en mayo. Si gana la opción, Saramago pasará a depender del criterio de cada docente. Si gana la suma, Portugal habrá dado la lección más sutil: que un país pequeño puede tener varios gigantes bajo el brazo y no necesita sacrificar ninguno para parecer moderno.