Powerball reparte millones: 7, 11, 31, 41, 57 y 20 arrasan en la noche del 30 de marzo

El bombo dejó escapar seis bolas que pueden cambiar una vida por el precio de un café. El sorteo del lunes 30 de marzo de 2026 coronó la combinación 7, 11, 31, 41, 57 y el Powerball 20, con un multiplicador 2x que duplica cualquier premio secundario. Dos dólares fue la entrada para soñar, y alguien —o varios— acaban de cruzar la puerta hacia una nueva existencia.

El juego que no entiende de fronteras

No hace falta pasaporte ni visa. Ni siquiera un número de Seguro Social. La única exigencia de Powerball es tener 18 años —o la mayoría de edad que marque cada estado— y dos billetes verdes en la mano. Extranjeros, turistas, estudiantes: todos pueden comprar. El boleto no pregunta por nacionalidad, solo por suerte. Lo que sí varía es el plazo para reclamar: desde 90 días en algunos territorios hasta 365 en otros. El consejo no escrito: guarda el ticket como oro en paño y llama a un abogado antes que a tu cuñado.

Powerball celebra tres fiestas semanales: lunes, miércoles y sábado, siempre después de las 23:00 ET. El ritual es el mismo: cinco blancas entre 1 y 69, una roja entre 1 y 26. La terminal puede elegir por ti si la inspiración falla. Aciertos parciales también suenan: desde 4 dólares por solo el Powerball hasta cifras de siete ceros que empiezan con 50 millones.

Cómo cobrar sin morir en el intento

Cómo cobrar sin morir en el intento

Ganar es solo la mitad de la batalla. El ganador del bote —que para este sorteo rondaba los 85 millones— tiene dos caminos: cash inmediato y anualidad. La primera opción entrega un solo fajo, pero ya tras los impuestos federales y estatales la cifra se achica más de un tercio. La segunda promete 29 pagos crecientes: cada año un 5 % más que el anterior, con la ilusión de que la inflación no te alcance. La decisión debe tomarse en 60 días; después, el estado decide por ti.

El récord mundial lo fijó Powerball el 8 de enero de 2022: 2 040 millones de dólares. La mitad terminó en fundaciones benéficas, la otra mitad en un bolsillo de California que aún no ha aparecido por la tele. La lotería, que opera en 45 estados más DC, Puerto Rico y las Vírgenes, destina el 35 % de cada venta a causas sociales. El resto se reparte en premios, comisiones y gastos operativos. Cada boleto, por tanto, es un impuesto voluntario que disfrazamos de sueño.

La combinación del 30 de marzo ya forma parte del archivo. Si tus números no aparecen, queda otro lunes, otro miércoles, otro sábado. La rueda sigue girando. Y mientras, alguien en algún lugar guarda un papelito que vale más que una casa en Beverly Hills. La pregunta no es si volverá a pasar, sino cuándo. La respuesta: el próximo sorteo, como siempre, a las 23:00 en punto.