Puerto vallarta amanece con 30 grados y cero lluvia: el sol castiga sin piedad
Puerto Vallarta despierta este martes bajo un cielo despejado que promete 30 grados de temperatura máxima y apenas un suspiro de nubosidad. La probabilidad de lluvia: 1% durante el día, 0% durante la noche. En otras palabras: ni siquiera las nubes se molestarán en pasar.
El sol azota con índice ultravioleta 11
Lo que sí llegará con fuerza es la radiación ultravioleta, que escalará hasta el nivel 11, considerado extremo por la Organización Mundial de la Salud. Traducción: en menos de 20 minutos la piel quemada empieza a cantar. Gorra, bloqueador y sombra no son opciones, son supervivencia.
El termómetro oscilará entre los 20 y los 30 grados, pero la sensación térmica trepará más alto por el viento que soplará a 26 km/h durante el día y se calmará a 18 km/h tras el atrdecer. El mar, aún sin oleaje peligroso, lucirá bandera verde en las principales playas.

El clima que hace rico al turismo
Este clima semicálido subhúmedo es el que convierte a Vallarta en una de las joyas del Pacífico mexicano. Veranos húmedos, inviernos suaves y una temperatura media anual que ronda los 27 grados mantienen llenos los vuelos internacionales y las tarimas de playa desde noviembre hasta abril.
La ballena jorobada, que ya emprendió su migración desde el Ártico, empieza a avistarse frente a la bahía. Los operadores de turismo ecológico reportan un aumento del 15% en avistamientos respecto al año pasado. El sol brutal de hoy es, paradójicamente, el anuncio de que la temporada alta está a la vuelta de la esquina.
Mientras tanto, en el resto del país, Mexicali soplará hasta 42 grados y Chihuahua despertará con 8. La variación térmica nacional, de 50 grados de diferencia entre norte y sur, sigue siendo el mejor argumento para quienes niegan que el cambio climático sea un invento.
En Vallarta, el consejo es simple: salga temprano, huya del asfalto al mediodía y confíe en que la brisa del atardecer le devolverá la razón por la que sigue viviendo aquí. El paraguas, déjelo en casa. Hoy no llueve ni en sueños.