Puigcerdá conquista su tercera copa de la reina seguida y deja a jaca sin aliento

El CG Puigcerdá no dio opción. Ni siquiera ante su público, ni en la pista que más veces le ha visto perder. Jaca se quedó sin respuesta: 3-0 en la final de la Copa de la Reina y la sensación de que el dominio catalán en el hockey sobre hielo femenino ya no es una racha, es una dinastía.

Una final que se rompió en cinco minutos

El 0-0 del primer periodo engañaba. Puigcerdá tocaba, pero no finiquitaba. Jaca resistía con el corazón y con la portera Alicia Giménez, que ya había salvado dos mano a mano ante Megan Norris. Pero el segundo acto fue un vendaval. Norris, la canadiense que llegó en enero para salvar la temporada, clavó el 1-0 en el minuto 35 con un wrist-shot que se coló por el poste corto. Jaca no se rehízo. Siete minutos después, Kiera Ohare aprovechó un rebote tras una galopada de Clàudia Bautista para poner tierra de por medio. El 2-0 dejó a las aragonesas sin pulso y con la cabeza baja. Norris, implacable, sentenció en el 52' con un gol en superioridad numérica que encendió la grada azulgrana y apagó cualquier atisbo de remontada.

El 3-0 definitivo supone el tercer título consecutivo del Puigcerdá en la Copa de la Reina, algo que ningún otro club había logrado en la era moderna del torneo. Las catalanas repiten la dosis a Jaca, al que ya venceron en la final de 2022, y certifican que su proyecto —con refuerzos internacionales y cantera local— es el modelo a batir.

El balance de una temporada que huele a historia

El balance de una temporada que huele a historia

25 victorias en 28 partidos oficiales, 98 goles a favor y solo 21 en contra. Puigcerdá no solo gana, arrasa. La llegada de Norris (15 tantos en 12 encuentros) ha coincicido con una racha de 11 triunfos seguidos que ha incluido la liga regular y el play-off copero. El entrenador Gabriel Puyalto, que cogió el equipo en 2021 cuando estaba a las puertas del descenso, habla claro: «No hemos inventado nada, solo hemos puesto velocidad a lo que ya sabíamos hacer».

Jaca, por su parte, suma su tercera final perdida en los últimos cuatro años. El club ha apostado por la base —siete jugadoras de la cantera en el roster— pero choca una y otra vez contra el techo catalán. La afición lo sabe y, aunque aplaudió hasta el final, muchos abandonaron el rink con la mirada perdida y la bufanda apretada contra el frío de una noche que supo a derrota inevitable.

La temporada aún tiene epílogo: dentro de dos semanas arranca la liga élite, donde Puigcerdá parte como favorita para revalidar el doblete. Jaca tendrá otra oportunidad, pero la historia, de momento, la escriben las de la Cerdanya. Y lo hacen con letras de hielo que cada vez parecen más indelebles.