Real madrid, guerra civil y memoria oculta: una iniciativa en el congreso
La sombra de la Guerra Civil sigue alargándose sobre el fútbol español. Sumar ha presentado en el congreso una propuesta para reconocer a Antonio Ortega Gutiérrez, un militar republicano que, paradójicamente, llegó a presidir el Madrid Foot-ball Club durante la República, y cuyo destino final fue un fusilamiento en Alicante a manos del bando franquista. Un relato que, hasta ahora, ha permanecido en gran medida silenciado, entrelazando la historia del deporte con una de las etapas más oscuras de la historia de España.
Un militar republicano al frente del madrid
Ortega Gutiérrez, nacido en Rabé de las Calzadas en 1888 y con militancia en el PCE, no solo fue un combatiente en el bando republicano, sino que tras el golpe de Estado, ocupó el cargo de gobernador civil en Guipúzcoa. Su nombramiento como presidente del Madrid Foot-ball Club en 1937, durante la República, añade una capa de complejidad a su figura, un hecho que, según Sumar, ilustra la doble desmemoria que afecta tanto a las víctimas de la represión franquista como al propio ámbito deportivo, donde los clubes a menudo se presentan como entidades ajenas a la realidad política.
Pero la historia no termina ahí. Tras la victoria franquista, Ortega Gutiérrez fue detenido, sometido a la represión y finalmente fusilado en Alicante en 1939. Su destino, como el de tantos otros, quedó eclipsado por el silencio impuesto por la dictadura.

La ley de memoria democrática y el deporte: ¿una brecha insuperable?
La iniciativa de Sumar busca precisamente romper ese silencio. Argumentan que la aplicación de la Ley de Memoria Democrática no puede detenerse a las puertas del deporte, instando a una colaboración con el Real Madrid Club de Fútbol para promover un acto de reconocimiento institucional público. La cifra habla por sí sola: una figura clave en la historia del club, silenciada durante décadas por la represión.
Más allá del reconocimiento a Ortega Gutiérrez, la propuesta de Sumar incluye la localización, exhumación e identificación de sus restos en la fosa número 9 del cementerio de Alicante, conforme a la Ley de Memoria Democrática. Asimismo, se solicita al Consejo Superior de Deportes que impulse iniciativas de memoria democrática en el deporte, fomentando la recuperación y difusión de la historia de deportistas y directivos represaliados.
Finalmente, el grupo confederal propone proyectos de investigación, divulgación y archivo sobre la represión franquista en el deporte español, la brecha de género y la defensa de los valores democráticos desde la práctica deportiva. Un esfuerzo por reconstruir un pasado fragmentado y por visibilizar a aquellos que, como Antonio Ortega Gutiérrez, fueron borrados de la memoria colectiva.
Más allá del fútbol: una cuestión de justicia
La propuesta de Sumar plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto el deporte puede eludir su responsabilidad histórica? La figura de Ortega Gutiérrez no es una anomalía, sino un reflejo de cómo la represión franquista afectó a todos los ámbitos de la sociedad española, incluyendo el mundo del deporte. El pasado, como siempre, tiene mucho que decir sobre el presente, y es hora de escuchar sus ecos con atención.
La pelota, ahora, está en el tejado del congreso y del Real Madrid. La historia de Antonio Ortega Gutiérrez merece ser contada, y su memoria, finalmente, reivindicada. Obligar al Real Madrid a confrontar su pasado republicano, a más de ochenta años de los hechos, es una prueba de fuego para la Ley de Memoria Democrática y su capacidad de alcanzar los lugares más recónditos de la historia de España.