Riad amanece bajo lluvia de misiles: arabia intercepta 23 proyectiles tras la escalada eu-israel contra irán

Arabia Saudí ha despertado este lunes con los cielos del este y de Riad sembrados de explosiones. La batería Patriot ha neutralizado 23 misiles y drones lanzados desde Irán en respuesta a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel iniciada el 28 de febrero. El Ministerio de Defensa confirma que el 90 % del arsenal fue interceptado; el 10 % restante cayó sobre zonas desérticas del Golfo sin causar víctimas, según el portavoz turki al-Maliki.

La cuenta de daños: un crucero, doce balísticos y quince drones

El comunicado oficial detalla la cifra exacta: un misil de crucero, doce balísticos y quince drones. Dos de los proyectiles apuntaban a la capital, donde el sistema Dome saudí activó la alarma a las 04:13 hora local. Los vecinos de Al-Batʼha grabaron con el móvil la estela blanca de los interceptores antes del amanecer; en las redes circulan vídeos de búnkeres improvisados en sótanos de lujosas villas.

La acción desata el recuerdo de 2019, cuando los ataques a las instalaciones de Aramco elevaron el crudo 20 % en una sesión. Ahora el petróleo Brent ya marca +3,8 % en los futuros de Londres. Los analistas de Riyad calculan que cada hora de cierre parcial del crudo supone 35 millones de dólares menos de ingresos; por eso los tanques de almacenamiento están blindados y las refinerías han pasado a protocolo DEFCON 2.

El Kremlin ha aprovechado para ofrecer su escudo S-400 a los saudíes «en 48 horas», según fuentes diplomáticas consultadas por este diario. Moscú huele la rendija que la deserción de Washington deja en la protección aérea del Golfo. La Casa Blaja, por boca del secretario de Estado, limitó su reacción a un escueto «apoyo a nuestros aliados» y a recordar que el despliegue de la 5.ª Flota en Bahrein ya suma dos destructores más desde el sábado.

Irán contraataca y el tablero se expande

Irán contraataca y el tablero se expande

Teherán no oculta la mano: la Guardia Revolucionaria difundió un comunicado en el que califica la operación saudí de «colaboracionismo con el Sion». El portavoz, general Shekarchi, advierte que «las bases estadounidenses en Qatar y Kuwait están en la mira». En Irak, la milicia Kataib Hezbolá ha empezado a mover lanzadores de 122 mm hacia la frontera saudí; la inteligencia de Bagdad ya ha alertado a la OTAN.

Lo que nadie cuenta es que el canal de desescalada que Qatar mantiene con los ayatolás se ha enfriado. El canciller qatarí viajó a Teherán el jueves; regresó sin una promesa de tregua. Ahora Doha teme convertirse en la siguiente diana y ha activado el escudo THAAD comprado a los estadounidenses por 11.000 millones. La cifra habla por sí sola: el petróleo del Golfo se paga también en sistemas antimisiles.

En Riad, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán ha convocado al Consejo de Seguridad para esta tarde. La prioridad: blindar los oleoductos y evitar que el pánico se meta en bolsa. Los inversores recuerdan que la IPO de Aramco se hizo con la promesa de un dividendo de 75.000 millones anuales; si el crudo se dispara por miedo, el flujo se sostiene, pero si los clientes asiáticos empiezan a comprar en Rusia, el castigo llega al propio reino.

El cierre de la jornada deja un saldo que bien podría titularse así: Arabia ha gastado esta noche unos 300 millones de dólares en interceptores, Irán ha invertido apenas 3 millones en drones y cohetes de fabricación local. La guerra asimétrica, en su versión más fría, también se mide en retorno de la inversión. Y mientras el precio del barril sube, la certeza de un nuevo amanecer bajo fuego se vende al alza.