Robles se sienta hoy en el congreso para explicar por qué cerró el cielo a sus aliados
Margarita Robles comparece a las nueve de la mañana ante la Comisión de Seguridad Nacional y tiene una misión imposible: justificar por qué el Gobierno dejó tirados a los pilotos de EE.UU. e Israel en plena ofensiva contra Irán y, al mismo tiempo, convencer a la oposición de que España no ha perdido el rumbo estratégico. Será la primera vez que la ministra detalle bajo juramento el cierre del espacio aéreo a los aviones de la operación 'Furia Épica', la misión que Washington y Tel Aviv lanzaron hace treinta días y que encontró una barrera inesperada: el veto español.
El pp arrastra a robles al ring por 33.936 millones sin papeles
Los populares no quieren una lección de geopolítica; quieren números. Quieren saber cómo se han adjudicado ya 33.936 millones de euros en contratos de Defensa este año sin que el Congreso haya visto un solo informe. Quieren la lista de quienes se han quedado esos contratos, qué subcontratan, cómo los financian y, sobre todo, por qué se ha enviado la fragata Cristóbal Colón rumbo a aguas chipriotas sin autorización parlamentaria. La fragata partió el 3 de abril. El Gobierno calló. El PP ha contado los días: 27 sin explicaciones.
La traca llega con la partida de 1.339 millones que el Consejo de Ministros aprobó el pasado 12 de abril. Dinero fresco para el Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad y Defensa 2025-2026. Dinero que, según la oposición, no aparece en ningún capítulo de los Presupuestos prorrogados desde 2023. «¿De qué partida se saca?», pregunta Cuca Gamarra. El Ejecutivo responde con silencio de archivo.

Morón y rota, las bases que ya no son 'totalesmente' estadounidenses
El cierre del espacio aéreo no fue un gesto diplomático de salón; golpeó en la médula de la cooperación militar hispano-norteamericana. Los F-35 que despegan desde Morón y los destructores que atracan en Rota se encontraron con un «no» rotulo desde Madrid. Robles lo sintetizó en una frase que hoy le volverán a repetir: «España está en contra de cualquier guerra». Los agregados militares de la embajada de Washington ya escucharon la frase en la reunión de la OTAN de Bruselas. Se llevaron la mano a la cabeza. En el Pentágono aún suenan con un «plan B» que les permita sortear el veto sin montar una crisis diplomática.
La ministra se agarra a dos premisas: el artículo 8.3 de la Constitución, que exige autorización del Congreso para cualquier declaración de guerra, y la Ley de Tratados Internacionales, que permite al Gobierno vetar el uso de instalaciones militares si afecta a la seguridad nacional. El PP cree que ambas normas se están usando como escudo para esconder un vacío de estrategia. «No hay plan, solo postureo», resume un asesor de la vicesecretaria de Defensa del PP.
El congreso pide la factura de una fragata fantasma
Mientras Robles repite que la fragata Cristóbal Colón solo fue enviada a Chipre en misión humanitaria, en los papeles que maneja la oposición aparece otra etiqueta: apoyo logístico a la coalición. Traducción: misiles, combustible y helicópteros Seahawk listos para entrar en zona de combate. El buque llevaba 180 marinos y un hospital de campaña. «¿Dónde está el decreto que lo autoriza?», pregunta el diputado José María Barreiro. El Gobierno responde que no hace falta: la fragata ya estaba integrada en la operación Atalanta contra la piratería. El truco legal: cambiarle el nombre a la misión sin cambiarle el rumbo.
La comparecencia de hoy servirá para medir la temperatura del Ejecutivo. Si Robles logra sacar los deberes aprobados, podrá blindar los Presupuestos de Defensa para 2026. Si se enreda en contradicciones, el PP ya tiene preparada una batería de comparecencias adicionales: Calviño por los fondos extraordinarios y Maroto por la contratación industrial. La ministra llega con un dossier de 47 páginas. La oposición, con 47 preguntas. La primera: ¿cuánto costará decirle 'no' a nuestro aliado más poderoso? La última: ¿quién pagará la factura cuando esa deuda se cobre?