Rubén moreira desafía al gobierno: explica ya quién envenenó 630 km del golfo

Rubén Moreira ha puesto este martes al gobierno de Claudia Sheinbaum contra la pared. El coordinador del PRI en la Cámara de Diputados ha exigido la comparecencia inmediata de Marina, Semarnat, Pemex y la Profepa para que expliquen cómo un país que presume soberanía energética permite que 630 kilómetros de mar se conviertan en una alfombra negra de crudo. «Si no fuera por la presión social, estaríamos ante un desastre oculto», ha lanzado desde el pleno.

La mancha que nadie quiso ver

La historia oficial empezó a desmoronarse en marzo, cuando pescadores de Tabasco encontraron playas que parecían de asfalto. Después llegaron las fotos de Veracruz y, más tarde, Tamaulipas. El gobierno habló de “pozo natural”, de “buzo fantasma” y de “emanaciones geológicas». Tres excusas distintas para una sola certeza: alguien vertió petróleo y nadie ha dado la cara. Moreira ha contado que la mancha ya cubre el equivalente a ir en coche de la Ciudad de México a San Luis Potosí sin dejar de ver chapopote. La frase ha calado en la tribuna porque ningún diputado ha sido capaz de imaginar un desierto de crudo de casi cuatrocientas millas.

El legislador ha presentado una petición formal de comparecencia, pero advierte que la mayoría de Morena puede enterrarla en el cajón de las peticiones sin respuesta. «Prepararon todo un escenario para que habláramos del Plan B mientras modificaban la forma de medir el déficit. Aquí hay dos tapaderas: una legislativa y otra de petróleo», ha dicho. En el pasillo, un asesor de la bancada oficialista le espetó que «el PRI también derramó en su época». Moreira le respondió con la voz quebrada: «Y por eso ya no gobernamos, pero ustedes prometieron que no volvería a pasar».

El mangle muerto que nadie pagará

El mangle muerto que nadie pagará

Mientras la Cámara se dividía entre gritos y aplausos, en la costa de Campeche los pescadores ya no sacan camarones: sacan bolsas de plástico llenas de crudo. Los manglares —ese pulmón verde que cobija a jaguares y cocodrilos— están teñidos de negro. Las tortugas marinas nadan entre iridiscencias de gasolina. «No hay seguro que pague esto», me dijo anoche un hombre que lleva tres generaciones cazando langosta frente a Ciudad del Carmen. «El gobierno nos dio palas y jabón. Como si con eso se limpiara el mar».

Moreira ha cerrado su intervención con una cifra que ha dejado callado al salón: 630 km. No ha hecho falta más. La cámara ha quedado en silencio, como quien contempla un ataúd. El petróleo sigue flotando hacia el norte y el Congreso, entre tanto, sigue discutiendo si convoca o no a los responsables. La única certeza es que la marea negra ya no respeta ni fronteras partidistas: ha atravesado el Golfo y se lleva por delante la credibilidad de quienes prometieron que la cuarta transformación sería verde.