San antonio se despierta con 18°c y termina a 32°c: el clima que obliga a llevar paraguas y gafas

San Antonio amanecerá este domingo envuelto en nubes que esconden los 18°C de mínima. Para las tres de la tarde el termómetro habrá escalado hasta rozar los 32°C y el viento del sur-sureste se habrá vuelto un látigo de 40 km/h que revuelve el aire seco del semidesierto texano. La ciudad entera saldrá con chaqueta en la mano y el sudor en la frente.

El truco del viento sureño

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) advierte que las ráfagas pueden despeinar las copas de los árboles y levantar remolinos de polvo en las obras del nuevo tramo de la I-35. El viento del sur no es solo un dato: es el mensajero del Golfo que lleva la humedad hasta el corazón de Texas y prepara el terreno para la tormenta que vendrá después, la que nadie menciona en la radio matutina pero que acecha en los mapas de radar.

La noche caerá limpia. El cielo se despejará lo suficiente como para que los telescopios del observatorio de la Universidad de Texas capturen la luna menguante sin filtro. La gente saldrá a los patios con cerveza en mano, convencida de que el frío no llegará, y se equivocarán: a las dos de la madrugada el mercurio habrá descendido otra vez a 19°C y los aires acondicionados se apagarán solos.

En el ojo del cambio climático

En el ojo del cambio climático

San Antonio ya no es la misma. El promedio de marzo se ha desplomado dos grados por encima de lo normal en los últimos cien años, pero la frecuencia de días que superan los 30°C se ha duplicado desde 1980. El semidesierto gana terreno al pasto; los peces del río San Antonio migran río arriba buscando agua más fría que ya no existe.

El Servicio Meteorológico Nacional no lo dice con lujo de detalles, pero la radiación ultravioleta alcanzará índice 9: quemadura en 15 minutos para la piel morena, en 8 para la piel clara. El protector solar será tan imprescindible como el carnet de conducir. Y aún así, habrá quien ignore el aviso y regrese del River Walk con la espalda color cangrejo.

La lección es simple: en Texas el clima ya no da segundas oportunidades. Lleva agua, lleva sombrero, lleva paraguas. Y sobre todo, lleva la certeza de que mañana la temperatura volverá a jugar una nueva partida contra la memoria de tu piel.