Satriano sella su futuro: getafe ejecuta la compra tras salvar la categoría

Martín Satriano ya no es un préstamo con opción: es jugador del Getafe hasta 2030. El uruguayo pasó de ser un nombre de fondo en la carpeta de refuerzos de invierno a convertirse en el seguro de vida de un ataque que olía a Segunda División hace apenas dos meses. Tres goles en diez partidos —al Villarreal, al Real Madrid y al Betis— cambiaron el guion y obligaron a la dirección deportiva a abrir la caja antes de que el mercado parara el cronómetro.

Cómo un delantero desconocido se convirtió en prioridad

La cláusula de compra estaba ahí, en letra pequeña, pero nadie en la Ciudad Deportiva de Getafe la tomó en serio hasta el 23 de abril. Ese día Satriano entró en el minuto 63 frente al Betis y dejó la portería de Rui Silva temblando con un disparo cruzado que certificó el 2-1 definitivo. Fue el tercer gol con valor de salvación en apenas 884 minutos. El Olympique de Lyon, que había pagado 5 millones por él en 2021, vio cómo su activo depreciado recuperaba precio en la periferia sur de Madrid.

El traspaso se ha cerrado en torno a los 3 millones de euros, cantidad que el Getafe abonará en dos plazos y que se antoja ganga si se compara con los 15 millones que el club se ahorra al no descender. La operación incluye un 20 % de una futura ventida que, de producirse, volverá a Lyon convertido en dinero fresco. Satriano, por su parte, duplicará su ficha y pasará a ganar 1,2 millones brutos por temporada, cifras que le sitúan en el top 10 de la nómina azulona.

Bordalás tenía la llave y la usó sin miramientos

Bordalás tenía la llave y la usó sin miramientos

José Bordalás no suele fiarse de los cedidos. Su filosofía de presión constante exige lecturas defensivas que un punta recién aterrizado no suele interiorizar, pero el uruguayo aprendió el idioma del entrenador en tres semanas. «Corre hacia atrás como si le quitaran la comida», dice un miembro del cuerpo técnico que prefiere no dar su nombre. El dato: Satriano promedia 23 sprints por partido, solo por detrás de Greenwood y Mayoral, los dos hombres que le abrieron la puerta del once.

El propio Bordalás lo confirmó en la rueda de prensa previa al clash contra el Rayo: «Nos dio oxigeno cuando el vestido ya olía a quemado». El técnico valenciano le dio titularidad en cinco de los últimos siete encuentros y le dibujó un rol híbrido: falso nueve contra líneas altas, referencia en el segundo palo cuando el equipo se encoge. Satriano respondió con dos asistencias que no aparecen en las estadísticas oficiales: el pase de la muerte que provocó el penalti ante el Girona y el desmarque que abrió la banda derecha en la contra del Almería.

¿Y ahora qué? el plan oculto del getafe

¿Y ahora qué? el plan oculto del getafe

Firmar hasta 2030 no es solo una declaración de intenciones; es un blindaje contra la ruleta del ascenso y descenso. El club estudia la posibilidad de ceder al jugador la temporada que viene si llega una ofra superior a 8 millones, una cifra que ya sonó en conversaciones informales con Nottingham Forest y con un intermediario que trabaja para la Serie A. La idea: monetizar antes del tercer año y reinvertir en una cantera que apenas ha producido ingresos desde la marcha de Cucurella al Chelsea.

Mientras tanto, Satriano se ha comprado un piso en La Moraleja y empieza clases de español intensivo. Su representante, Pablo Bentancur, confiesa que el jugador «lloró cuando le dijeron que se quedaba». No era emoción por el contrato, sino por el mensaje de Zorrilla, el director general: «Aquí no eres un parche, eres el pilar del siguiente proyecto». La frase suena a discurso de presentación, pero el Getafe ya ha empezado a diseñar la campaña de abonos para 24/25 con la cara del uruguayo en la portada. La verdad se esconde en los detalles: cuando un club de presupuesto ajustado apuesta seis años por un futbolista, es que encontró oro donde otros solo vieron óxido.