Schwarzenegger regresa a belfast y recibe un doctorado que nadie vio venir
A los 78 años, arnold schwarzenegger pisó ayer el campus de la Universidad del Ulster y se llevó un título que ninguno de sus personajes de acción hubiera imaginado: doctor honoris causa. La excusa: su pulso contra el cambio climático, su giro político en California y una carrera que empezó en un gimnasio de Viena y acabó en la alfombra roja de Hollywood.
El culturista que se comió el mundo
Lo que pocos saben es que este regreso a Belfast cierra un círculo que se abrió en 1966. Entonces, un adolescente sin un duro y con un inglés quebrado llegó a la ciudad invitado por Ivan Dunbar, un juez de culturismo local que pagó su billete. «No tenía nada más que entusiasmo y talento, y vaya si tenía talento», recordó Dunbar en una entrevista que ahora suena a epitafio. Aquel viaje sirvió de trampolín para conquistar Mister Universo y, después, el planeta.
La Universidad del Ulster no ha otorgado el doctorado por sus músculos ni por taquilla. Lo ha hecho, según el vicerrector Paul Bartholomew, por usar la fama «como plataforma para hacer el bien». Traducción: mientras otros actores coleccionan yates, Schwarzenegger ha legislado contra el CO₂, financiado programas de educación tras el conflicto norirlandés y mantenido su fundación de ayuda a niños en riesgo de exclusión.
En el acto, los estudiantes ondeaban pancartas con frases de sus películas: «Ulster, he's back» y «Hasta la vista, Ulster». El propio Arnold las leyó, se rió y soltó: «Así que vine aquí, invitado por Ivan Dunbar… Lamentablemente ha fallecido, pero ahí fue donde comenzó todo para mí». En la sala se escuchó un murmullo; muchos graduados ni habían nacido cuando el austriaco ganaba sus primeros títulos.

De la pasarela a la trinchera verde
El viejo Terminator ya no necesita explosiones para llenar un auditorio. Su discurso fue breve y sin proclamas. Dijo que «no soñaba» con volver a Belfast 60 años después para recibir un doctorado, pero también dejó caer que «los sueños cambian si trabajas duro y te rodeas de gente que te empuja». Se refería a Dunbar, sí, pero también a los científicos que ahora asesoran su fundación R20, que financia proyectos de energía solar en zonas de conflicto.
La Universidad aprovechó el tirón: en los pasillos repartían folletos sobre su nuevo grado en transición ecológica. La ironía: la misma institución que antes daba titulaciones en petróleo y gas ahora celebra al ex gobernador que prohibió el saco plástico en California. El cambio climático también se estudia en las facultades, no solo se denuncia en los mítines.
Schwarzenegger salió del campus con la toga negra y un gorro cuadrado que le quedaba pequeño. Antes de subir al coche, un estudiante le gritó: «¿Va a haber una secuela?». Arnold respondió con su acento aún intacto: «La secuela eres tú». El chico se quedó paralizado; su madre le hizo una foto. En la imagen, el actor de 78 años parece más alto que en la pantalla. O quizá solo es que los héroes envejecen, pero las leyendas no se arrugan.