Sedena, ¿nuevamente? la amenaza al sac actún y el agua de millones

La aparente reapertura de una carretera ilegal sobre los cenotes de Sac Actún, en Tulum, Quintana Roo, ha encendido las alarmas ambientales. Mientras el gobierno insiste en la importancia del Tren Maya, organizaciones como Sélvame Mx denuncian una vez más la persistente amenaza a uno de los sistemas de agua subterráneos más vitales de México y a un patrimonio arqueológico de valor incalculable.

Un camino ilegal, una promesa incumplida

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), responsable de las obras, habría retomado trabajos en la zona, talando la selva y vulnerando la legislación ambiental vigente. Esta acción, que se suma a la ya polémica apertura de un camino en 2025 – clausurado posteriormente por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) –, parece desafiar las resoluciones judiciales y la creciente preocupación de la comunidad científica.

Lo que nadie cuenta es que este libramiento de Tulum, supuestamente diseñado para aliviar la congestión vehicular, parece priorizar la especulación inmobiliaria sobre el bienestar común. Sélvame Mx lo califica, con contundencia, como un proyecto que “no persigue ningún servicio público, sino que sirve a la urbanización acelerada y especulación inmobiliaria, fragmentando la selva y poniendo en riesgo ecosistemas estratégicos del Caribe mexicano”.

Más allá del tren maya: un ecosistema en peligro

Más allá del tren maya: un ecosistema en peligro

Sac Actún no es solo un punto geográfico. Es un sistema de cuevas inundadas con más de 368 kilómetros de ríos subterráneos, cenotes de hasta 70 metros de profundidad y 298 entradas naturales. Un laberinto acuático que, además, alberga hallazgos arqueológicos y paleontológicos de relevancia mundial. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha descubierto en estos cenotes restos humanos prehistóricos, incluyendo un esqueleto de más de 8.000 años de antigüedad, considerado uno de los más antiguos encontrados en América.

La intervención en esta zona no solo implica la pérdida de selva, sino un riesgo directo al sistema de agua subterránea del que dependen millones de personas. Esta es la advertencia de Sélvame Mx, una organización que ha denunciado con vehemencia los impactos ambientales del Tren Maya. La Profepa, al frenar inicialmente la construcción, instó a modificar la ruta para evitar dañar los cenotes. Pero la evidencia actual sugiere que el proyecto, lejos de ser abandonado, podría resurgir con renovada fuerza.

La cifra habla por sí sola: 368 kilómetros de ríos subterráneos, un tesoro ecológico y arqueológico que se ve amenazado por la ambición de un libramiento que, según sus detractores, es más un instrumento de especulación que una solución real a los problemas de movilidad de Tulum. La persistencia de esta situación plantea serias dudas sobre el compromiso real del gobierno con la protección del medio ambiente y el respeto a la ley.

Ante esta preocupante situación, Sélvame Mx ha hecho un llamado urgente a las autoridades ambientales para que detengan las obras, garanticen el cumplimiento de la ley y protejan uno de los sistemas de agua más importantes de México. El futuro del ecosistema Sac Actún y el agua de millones de personas podrían depender de ello.