Semana santa: el retorno desata kilómetros de atasco y tragedia en las carreteras
El regreso a casa tras el puente de Semana Santa se ha convertido en una pesadilla para miles de conductores. Las carreteras de acceso a Madrid, y otras vías estratégicas del país, están colapsadas desde primeras horas de la tarde, mientras el balance de víctimas mortales en las carreteras españolas se eleva a cifras alarmantes.
La a-1 y a-3, epicentro de la congestión
La situación más crítica se vive en la A-1, donde los retenciones superan los quince kilómetros a la altura de El Molar, y en la A-3, con atascos significativos en Villarejo de Salvanés y Cuenca. Pero no son las únicas afectadas: la A-6, con retenciones en Las Rozas, Las Matas y Torrelodones, también sufre un tráfico denso, evidenciando la presión sobre las vías de acceso a la capital, la única comunidad autónoma que no ha disfrutado del festivo de este lunes.
La afluencia de vehículos se ha intensificado considerablemente a partir de las seis de la tarde, confirmando las peores previsiones. Desde Toledo por la A-4, con retenciones en Ocaña, Tembleque y Pinto, hasta la A-5 a la altura de Maqueda, Santa Olalla y Valmojado, la circulación se ha visto seriamente afectada, poniendo a prueba la paciencia de los conductores.

Diecisiete vidas perdidas en una semana de atascos y tragedias
Pero el atasco es lo de menos cuando la tragedia golpea. La operación especial de tráfico ha dejado un saldo devastador de diecisiete fallecidos desde el miércoles, seis de ellos en las últimas 24 horas. En el siniestro más reciente, ocurrido en Cubillejo de la Sierra (Guadalajara), una mujer de 32 años falleció y dos hombres resultaron heridos tras salirse de la vía. Los datos son escalofriantes: ocho heridos graves y cuatro leves se suman a las pérdidas humanas.
La lista de accidentes mortales se alarga: un fallecido y tres heridos en Casariche (Sevilla), otra víctima en la AC-552 en A Coruña tras una salida de vía, un atropello mortal en León y el trágico suceso en Medina de Pomar (Burgos), donde un niño de nueve años perdió la vida junto a su madre y hermana. La N-I en Burgos también se cobró una vida, en un accidente con tres vehículos implicados, incluyendo un camión. La DGT, visiblemente preocupada, insiste en la necesidad de extremar la precaución, especialmente en las carreteras secundarias, donde la mayor parte de los accidentes se producen.
Lo que nadie cuenta son las horas de angustia de las familias, la incertidumbre de los heridos y la frustración de miles de conductores atrapados en un mar de coches. La cifra de diecisiete fallecidos es un recordatorio brutal de que la prisa y la falta de atención al volante pueden tener consecuencias irreparables. El retorno de Semana Santa se ha convertido en un espejo de nuestra sociedad: una sociedad que, a menudo, prioriza la velocidad y la conveniencia por encima de la seguridad y el respeto por la vida.
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