Starmer aprieta a los médicos con 48 horas para evitar la huelga que paralizará la nhs

Keir Starmer ha puesto el cronómetro en marcha: 48 horas para que los médicos residentes de Inglaterra acepten su oferta o verán desvanecerse 4.500 plazas de formación especializada. El ultimátum llega tras once meses de paros parciales y una propuesta salarial que, según el sindicato, sigue estando a años luz de recuperar el 26 % de poder adquisitivo perdido desde 2008.

El primer ministro publica esta mañana un artículo en The Times donde califica de «temerario» el rechazo de la Asociación Médica Británica (BMA) y pone en la mesa la mayor oferta de plazas de la última década: mil vacantes ya, 4.500 en tres años. Pero con una trampa: si la huelga del 7 al 13 de abril se mantiene, las plazas se esfuman «automáticamente», advierte.

Una propuesta que sube el sueldo pero no recupera lo perdido

La cifra habla por sí sola: 77.348 libras brutas al año para los residentes más veteranos y 52.000 para los recién licenciados. Un incremento del 7,1 % respecto a 2023, por encima de la inflación, pero que deja al médico más junior con 12.000 libras menos de lo que habría ganado si los salarios se hubieran actualizado con el IPC desde 2008.

La BMA no se lo cree. Su comité de residentes exige la «restitución total» y considera la oferta «insufluente para tapar la hemorragia de profesionales que huyen al extranjero o abandonan la medicina». Desde marzo de 2023 han sumado más de diez huelgas; cada paro cuesta a la NHS unos 40 millones de libras en citas canceladas y operaciones aplazadas.

Starmer juega la carta del miedo electoral

Starmer juega la carta del miedo electoral

El mensaje es claro: «No hay más caja». El laborista necesita apagar un incendio antes de que se propague a enfermeros y ambulancias, también en negociación. Retirar las plazas es una forma de desplazar la presión hacia los propios médicos: si la huelga se consume, la culpa será del sindicato, no del Ejecutivo.

El consejo de ministros ya ha empezado a sondear hospitales para ver quién puede absorber turnos extra con personal militar y voluntarios. La última vez que se intentó, la saturación de urgencias rozó el colapso. Repetir la jugada a dos meses de las elecciones locales puede costar votos en los distritos donde la sanidad pública es la primera preocupación.

El reloj corre y nadie cede

Los residentes tienen hasta el jueves a medianoche para someter la oferta a votación interna. Si la rechazan, el 7 de abril la NHS se quedará sin 40.000 médicos de base. El gobierno amenaza con descontar los días de huelga y revisar las bolsas de formación. El sindicato responde que «no hay marcha atrás» mientras no se garantice recuperar el poder adquisitivo perdido.

Entretanto, los pacientes se apuntan a listas de espera que ya rozan los 7,6 millones de casos. Una cita con el especialista puede demorarse hasta 18 meses. El reverso de la moneda: cada día de paro reduce la presión sobre un sistema al límite, pero también agrava la crisis de confianza. Londres, 31 de marzo: la primavera empieza con la sanidad pública en cuenta regresiva y un reloj que solo da dos vueltas más.