Taxi havana: un antropólogo noruego descubre la cuba real tras el deshielo

Tras dos años viviendo entre los taxistas y las militantes del Partido Comunista de La Habana, el antropólogo noruego Ståle Wig ha desvelado una imagen sorprendente de la isla, marcada por la contradicción, la desesperación y una lucha constante por sobrevivir.

Un choque cultural en un taxi

En diciembre de 2014, la reapertura de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba dio paso a un turista noruego, Ståle Wig, que llegó a la capital con planes de estudio antropológico. Pero, tras verse desmarcado por el ambiente y las expectativas, optó por una estrategia radical: comprar un taxi y convertirse en taxista. Un experimento literario que lo sumergió en el corazón de la vida cotidiana habanera.

Así nació “Taxi Havana”, un relato visceral que revela la realidad de un país en plena transformación, lejos de los clichés turísticos. Un libro donde la figura de “Catalina”, una mujer con la doble cara de militante comunista y reina del bajo mundo, se erige como símbolo de esa complejidad.

Wig se convirtió en un personaje más del paisaje urbano, compartiendo la escasez, las interrupciones de luz y, sobre todo, las historias de sus pasajeros. Desde el santiaguero que huye de la violencia en Rusia hasta el periodista que desafió el régimen y fue silenciado, cada encuentro se convirtió en una pieza de su investigación.

La dualidad de una isla en crisis

La dualidad de una isla en crisis

La relación con Catalina es el eje central del libro. Ella, una figura misteriosa y enigmática, le brindó un apoyo incondicional, convirtiéndose en su “segunda madre”. Juntos, gestionaron un negocio de pelucas, una actividad informal que les permitía sobrevivir en un contexto de restricciones económicas. “El auto no era un Buick 57, pero así quedó registrado en el libro,” explica Wig, con una sonrisa irónica.

Pero más allá del negocio, la experiencia de Wig fue un choque cultural brutal. La vigilancia del régimen, las llamadas interceptadas, las visitas inesperadas de la policía… todo contribuyó a crear un clima de tensión y desconfianza.