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El primer tren que no necesita gps corre en reino unido y amenaza con dejar obsoletos a los satélites

Un convoy de pasajeros ha cruzado la campiña inglesa guiado por átomos, no por satélites. El RQINS, sistema de navegación cuántica que acaba de estrenar Network Rail, convierte al Reino Unido en el primer país donde un tren comercial circula sin pedir permiso al GPS. La señal satelital quedó desconectada durante el trayecto: el convoy no se perdió ni un centímetro.

El fin del spoofing empieza en una bobina de superfluído

El secreto está en una caja de 40 kg instalada bajo el vagón motor. En su interior, un interferómetro atómico enfria átomos de rubidio a temperaturas cercanas al cero absoluto y mide con deslumbrante precisión la rotación y la aceleración del tren. El resultado: un mapa de inercia que no necesita mirar al cielo. El GPS puede ser spoofeado por un adolescente con un Raspberry; el sistema de Network Rail, no.

La prueba ha desatado un efecto dominó. Airbus ya ensaya en Tolouse un MagNav que lee el campo magnético terrestre para guiar aviones cuando la guerra electrónica apaga el GPS. La Marina británica, por su parte, ha encargado a QinetiQ unidades cuánticas para sus submarinos Astute: emergen menos, se exponen menos, matan más. La factura conjunta supera los 400 millones de libras. La fecha límite: 2027.

Los mineros subterránicos ya no pedirán señal al cielo

Los mineros subterránicos ya no pedirán señal al cielo

En la mina de potasa Boulby, a mil metros bajo Yorkshire, los camiones de extracción pierden el GPS nada más bajar el primer túnel. La empresa ICL ha encargado a la startup Delta-G sensores cuánticos que funcionan en la oscuridad absoluta. El resultado: los camiones autónomos han reducido los tiempos de carga un 18 % y los accidentes por desorientación han desaparecido. El ahorro anual: 3,2 millones de libras solo en horas de trabajo.

El transporte marítimo es el siguiente. El consorcio MarQ, formado por Maersk y la británica Quantum Marine, pilotará en 2025 buques de carga sin GPS a través del Atlántico. El objetivo: cruzar el océano durante una tormenta solar sin perder ni un segundo de ruta. El premio: 40 000 dólares diarios que dejan de perderse cuando un barco se ve obligado a hechar el ancla y esperar que vuelva la señal.

La factura que nadie firma: cada día sin gps cuesta 1 000 millones

La factura que nadie firma: cada día sin gps cuesta 1 000 millones

El Reino Unido calcula que un corte general del GPS durante cinco días sumaría 1 000 millones de libras en pérdidas. El 80 % de ese dinero se iría en aviones que no pueden aterrizar, barcos que se quedan parados y transacciones bancarias que no se validan. El sistema cuántico no es barato: entre 50 000 y 200 000 libras por unidad. Pero su precio se amortiza en la primera semana de corte.

La carrera ya no es contra el reloj: es contra quien apague el cielo primero. El Kremlin ha probado en Siria equipos de jamming capaces de borrar el GPS en 300 km. Irán hizo lo mismo con un drone estadounidense. Cada país que prueba la Tecnología cuántica suma un punto para su lado. El Reino Unido acaba de anotarse el primero en tierra. El siguiente turno es en el aire. Y bajo el agua, la partida ya empezó.