Sony clava otro puñal: la ps5 escala a 650 dólares y perú rozará los 5 000 soles

A partir del 2 de abril de 2026 jugar en PlayStation será un lujo. Sony anunció este lunes que la PlayStation 5 estándar saltará a 649,99 USD en Estados Unidos —50 dólares más— y que la fatídica fórmula se replica en cada territorio. En Perú, la PS5 Pro ya se cotiza en S/3 999; tras el ajuste rozará los 5 000 soles, empujando a la consola fuera del presupuesto medio de cualquier hogar.

La firma japonesa justifica la medida en “presiones económicas globales” y promete “experiencias de juego innovadoras”. Lo que no promete es abaratarla nunca. Es la segunda subida en menos de dos años: en abril de 2023 ya apretaron 50 euros más. Ahora suman otros 100. Sumemos: 150 euros de aumento en 24 meses. La cuenta, para el bolsillo, es demoledora.

El silencio que grita: ¿por qué ahora?

Sony no habla de márgenes. Tampoco deja ver contratos con proveedores. Pero en los informantes internos de Taiwán ya circula la versión: los contratos de memoria NAND y DDR5 se renegociaron en diciembre con un recargo del 22 %. La escasez no es un rumor; es la razón por la que la compañía suspendió esta semana todas las tarjetas CFexpress y SDXC en Japón. Con la misma materia prima que alimenta los SSD de la PS5, la cadena se estrecha.

La prosa corporativa de Sony insiste en que “innovar cuesta”. Lo que omite es que su división de Gaming facturó 29 000 millones de dólares en 2023 con un margen operativo del 12 %. Aumentar precios cuando tu competencia —Xbox Series X— se mantiene en 499 USD es, cuanto menos, una jugada de póker: si el consumidor paga, la mesa es tuya; si no, llega la recesión.

Perú en la mira del riflescope

Perú en la mira del riflescope

Importadores limeños consultados por El Ágora anticipan que el nuevo desembarco de unidades post-abril traerá un precio de lista de S/4 800 para la PS5 Pro. A ello súmale el tipo de cambio blue —que ronda los S/3,85— y el IGV. La cuenta final: S/4 999. La versión digital de la PS5, sin lector, se estacionará en S/3 499. Comparación cruel: en noviembre de 2020 esa misma máquina costaba S/2 099. Un 66 % más en cinco años.

El resumen para el gamer peruano es directo: o apura la compra antes de Semana Santa o se traga el aumento. Las tiendas ya recibieron la circular: el próximo lunes los precios vigentes desaparecen de la web. El ahorro de enero —ese que iba destinado a la “Pantalla Nueva”— acaba de mutar en un joystick extra.

El lado b del disco: menos stock, más revolución

El lado b del disco: menos stock, más revolución

La escasez de NAND que encarece la PS5 está derivando en un fenómeno colateral: el mercado de consolas semiusadas ya trepó 18 % en Mercado Libre Perú desde enero. Los scalpers —revendedores profesionales— acumulan unidades selladas esperando el 2 de abril para venderlas a precio “antiguo” y marcar diferencia. La ironía: Sony castiga al consumidor y, de paso, alimenta el mercado gris que juró combatir.

Mientras tanto, Microsoft mantiene su Game Pass y su hardware sin alzas anunciadas. Phil Spencer, jefe de Xbox, declaró en Brasil que “no planean subir precios en 2024”. La frase suena a provocación. Si Sony se pasa de rosca, la brecha de 150 dólares puede empujar a muchos jugadores al ecosistema verde. La guerra de consolas nunca fue tan literal: cada centavo cuenta. Y cada centavo doloroso.

La lección es clara: la inflación tecnológica ya no es un indicador macro; es la marca que te quema en la palma de la mano cuando aprietas el botón de “comprar”. Sony lo sabe. Por eso adelantó el anuncio a marzo, lejos de septiembre y la vorágine navideña. Quieren que el consumidor asimile el golpe, lo digiera y, cuando llegue la temporada alta, ya haya aceptado que jugar cuesta más que nunca. El 2 de abril no es solo un cambio de precios: es la fecha en la que el entretenimiento se convierte en artículo de lujo. Y no hay DLC que lo arregle.