Timo del 'tocomocho': una anciana pierde 6.000 euros en portugalete
Una estafa clásica, el 'tocomocho', ha golpeado con fuerza a una vecina de 71 años en Portugalete, dejándola sin 6.000 euros. La Ertzaintza ha detenido a una mujer de 41 años, con antecedentes por delitos contra el patrimonio, en relación con el engaño, mientras que se continúa buscando a su cómplice.

El engaño se fraguó en plena calle
El suceso se remonta al pasado 8 de enero, cuando la víctima, disfrutando de un paseo matutino por una céntrica calle de Portugalete, fue abordada por dos desconocidas. La primera, con una treta ya muy conocida, solicitó ayuda con un supuesto billete de la ONCE premiado, alegando analfabetismo para poder cobrarlo. La segunda, mostrando una inquietante sincronía, se unió a la conversación, reforzando la farsa.
La pareja de estafadoras, con una aparente calma ensayada, llamó a una supuesta administración de lotería, confirmando falsamente el premio. La propuesta era tentadora: adquirir el cupón ganador por una suma inferior al supuesto premio. La anciana, creyendo en la oportunidad, accedió a retirar el dinero en dos cajeros automáticos, entregando finalmente 6.000 euros. La huida fue tan rápida como la estafa.
Pero hay un detalle que resalta la persistencia de este tipo de engaños: el 'tocomocho', un timo ancestral, sigue activo en España. La Policía Nacional advierte que, a pesar de su antigüedad, las denuncias por esta artimaña son constantes, especialmente entre personas mayores. El nombre, derivado de la expresión “tocó mucho”, se basa en la simulación de un premio de lotería que, bajo diversos pretextos, los estafadores impiden cobrar.
Lo que nadie cuenta es la manipulación psicológica a la que someten a sus víctimas. Según fuentes policiales, en casos extremos, los estafadores incluso recurren a la violencia o a acompañar a las víctimas a lugares remotos para garantizar el éxito del engaño. El 'tocomocho' está tipificado como delito de estafa y conlleva penas de hasta tres años de prisión.
La detención de una de las autoras supone un respiro para la víctima, pero la búsqueda de su cómplice permanece activa. La Ertzaintza continúa investigando para esclarecer por completo los hechos y evitar que este tipo de estafas sigan afectando a personas vulnerables.