Tlayacapan: un convento resguarda secretos momificados de siglos pasados
En el corazón de Morelos, a pocos kilómetros de la vibrante Ciudad de México, se alza el Ex Convento de San Juan Bautista, un lugar que va más allá de su imponente arquitectura colonial. Este enclave, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, esconde un misterio palpable: nueve cuerpos momificados, testigos silenciosos de prácticas funerarias que datan del siglo XVI.
Un descubrimiento inesperado bajo el piso de la iglesia
La historia de estos cuerpos no es fruto de la imaginación. Fueron hallados en 1982, durante trabajos de restauración rutinarios bajo el piso de la iglesia principal. El INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) registró la presencia de 39 entierros en total, pero solo nueve cuerpos, pertenecientes a niños y adolescentes, lograron conservarse en condiciones sorprendentemente óptimas. El resto, tras ser estudiado, regresó a su lugar de descanso original, dejando a estos nueve como los únicos embajadores de un pasado que se resiste a ser olvidado.
Lo que nadie cuenta es el contexto: el Ex Convento de San Juan Bautista, fundado en 1534, forma parte de la Ruta de los Volcanes y se integra en el paisaje de los Altos de Morelos. Su relevancia arquitectónica y religiosa es innegable, pero es la presencia de estos cuerpos lo que lo eleva a la categoría de singularidad patrimonial.

“Angelitos”: la tradición colonial y las familias acomodadas
Estos cuerpos, cariñosamente conocidos como “angelitos” por la tradición religiosa colonial, nos hablan de un sistema social jerárquico. Las sepulturas, como revelan los investigadores del INAH, pertenecían a familias acomodadas, dispuestas a invertir en el entierro de sus seres queridos cerca del altar mayor, un privilegio que denotaba estatus y poder.
El museo, recientemente reabierto tras un periodo de cierre, ha sido objeto de atención por parte de las autoridades estatales y federales, especialmente tras los daños sufridos durante los sismos de 2017. Se han implementado medidas de conservación estrictas para proteger tanto la estructura del convento como los delicados restos momificados.
La visita al Ex Convento de San Juan Bautista no es solo una excursión turística; es una inmersión en una faceta poco explorada de la historia funeraria mexicana. Un recorrido que, a través de féretros originales y objetos funerarios recuperados, nos permite comprender mejor las costumbres y creencias de una época pasada. La entrada requiere un donativo, una contribución esencial para el mantenimiento del recinto y la preservación de este invaluable legado.
El horario de visita, de martes a domingo entre las 10:00 y las 17:00 horas, ofrece una oportunidad única de conectar con el pasado. La presencia de guías locales, que ofrecen recorridos contextualizados, enriquece la experiencia, permitiendo a los visitantes comprender la importancia histórica y cultural de este lugar.
La colaboración entre instituciones públicas, especialistas y la comunidad local ha sido fundamental para garantizar la supervivencia del Ex Convento de San Juan Bautista. Este enclave, más que un simple monumento, es un testimonio vivo de la riqueza patrimonial de Morelos, un recordatorio de que, a veces, los secretos más fascinantes se encuentran enterrados bajo nuestros pies.