Tokio se desploma 2,8 %: el miedo a irán arrasa la bolsa
La Bolsa de Tokio ha amanecido con un nudo en la garganta. El Nikkei ha cerrado este lunes con una caída del 2,8 %, su peor sesión en lo que va de año, mientras los inversores huyen de todo lo que huele a riesgo y el conflicto en Oriente Medio cumple un mes sin visos de tregua.
El parqué japonés ha sido el termómetro más visible del pánico global. Desde la apertura, los vendedores han arrasado los valores tecnológicos y energéticos, arrastrando al índice hasta los 38.942 puntos. La sangría ha sido tal que solo diez de las 225 compañías que conforman el selectivo han logrado cerrar en verde.

El petróleo y el yen se alzan con el miedo
Mientras los analistas revisan al alza sus previsiones de precio del crudo —algunos ya apuntan a los 120 dólares por barril si los bombardeos se extienden al espacio aéreo iraní—, el yen se dispara como refugio clásico. El dólar ha perdió un 1,3 % frente a la divisa nipona en apenas cuatro horas, un movimiento que obliga al Banco de Japón a intervenir por tercera vez en el mes.
En el patio de butacas, los gestores de fondos no ocultan el desasosiego. «No hay descuento suficiente para este tipo de incertidumbre», me confesaba esta mañana un veterano de Tokio Asset Management mientras encendía su tercer cigarrillo seguido. Su fondo ha reducido un 40 % su exposición a valores cíclicos en las últimas 48 horas.
El Gobierno nipón, por boca de su portavoz, ha pedido calma y ha activado el protocolo de seguimiento de mercados, pero en la planta de ventas la voz de la calle es otra. «Comprar ahora es tirar el dinero; Irán no va a ceder», rezaba el chat de un grupo de inversores minoristas al que he tenido acceso. El sentimiento es tan negro que los fondos de cobertura han incrementado sus posiciones cortas en el Nikkei al máximo de los últimos dieciséis meses.
La realidad es tozuda: cada día que pasa sin una mesa de negociación, el coste de asegurar el petróleo que cruza el Estrecho de Ormuz se encarece y las compañías japonesas —dependientes al 90 % de las importaciones de crudo— ven cómo se les escapan los márgenes. El Índice TOPIX, más amplio, también ha terminado con un 2,4 % en rojo, y los rendimientos de los bonos del Tesoro japonés han tocado mínimos históricos, un síntoma de que el dinero huye hacia donde cree que respira.
Mañana el parqué volverá a abrir, pero la pregunta ya no es si habrá más caídas, sino cuánto durará la trinchera. El mercado ha dicho hoy lo que piensa: la guerra ya no es un titular, es una factura que empieza a llegar.