Tres empresarios ejecutados en san mateo: la tregua de 1,9 homicidios diarios se rompe con un toyota volcado y arsenal de guerra

Las bolsas de plástico les cubrían la cabeza, las manos y los pies atados con cinta industrial. El Toyota Hilux gris apareció volcado en la ladera del Monte del Aguacate, Desmonte, y con él la ilusión de que Costa Rica había doblegado la violencia. La tasa bajó de 2,5 a 1,9 homicidios diarios entre 2023 y 2026, sí, pero la madrugada del sábado alguien decidió que Iván Horacio Jackson Núñez, Andrey Castro Bonilla y un tercer hombre aún sin nombre debían servir de recordatorio: el narcotráfico no admite estadísticas.

El perfil de las víctimas rompe el cliché del «ajuste de cuentas entre pandilleros»

Jackson, 52 años, desapareció en Puntarenas el 27 de marzo. Empresario turístico en Limón, alquilaba maquinaria para obra pública y poseía una finca que servía de escapada de fin de semana a ejecutivos capitalinos. Castro era presidente de la Asociación Deportiva Municipal Puntarenas —Segunda División B de la Linafa— y dueño de un restaurante, un outlet y un gimnasio en el centro de la ciudad portuaria. El tercer cadáver lleva dos días en la morgue; el OIJ aún cruza huellas dentales con familiares reportados como desaparecidos.

La escena del crimen desmiente la versión inicial de «accidente de tránsito». El 911 recibió una llamada que hablaba de un simple vuelco. Cuando la Fuerza Pública llegó, encontró tres cuerpos sin vida, arrodillados, con bolsas de supermercado sobre la cabeza y gazas negras que parecían vendas de cirugía. El Toyota no había perdido solo el control; había perdido la guerra.

Allanamientos en la noche del domingo: arsenal de guerra en un atracadero de lanchas

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Mientras la prensa repetía el «presunto ajuste de cuentas», agentes del OIJ irrumpieron en el muelle pesquero que Castro regentaba en Puntarenas. Hallaron AK-47, M4 y AR-15 con cargadores duales, cajas de munición verde-nato y paquetes de cocaína lista para exportar. La droga iba marcada con códigos de frutas tropicales; las armas, con números de serie limados. En menos de seis horas, la narrativa cambió: la víctima ya no era solo un empresario deportivo, era un operador logístico que movía contenedores desde Caldera hasta Panamá sin pasar por aduana.

La hipóstesis oficial, aún sin firmar, apunta a una ruptura interna: alguien cobró por mercancía que no llegó, o por mercancía que llegó demasiado tarde. Jackson, según fuentes judiciales, prestaba sus plataformas de alquiler para camuflar contenedores; Castro garantizaba el trayecto marítimo. La tercera víctima, cuyo rostro fue literalmente aplastado por el volante del Toyota, podría ser el intermediario que perdió el timing. El OIJ no lo confirma; tampoco lo desmiente.

San mateo, el pueblo que no duerme desde el sábado

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En la única cafetería abierta a las 5 a.m., los agricultores repiten la misma frase: «Aquí nunca pasaba nada». Lo dicen mientras observan el helicóptero de la prensa sobrevolar el Desmonte. La pendiente donde volcó el Toyota es tan estrecha que dos vehículos no pueden cruzarse; sin embargo, la camioneta apareció con las llantas hacia arriba, como si la hubieran empujado con una retroexcavadora. El barro conserva la huella de las botas de los peritos; los vecados conservan la imagen de los cuerpos boca abajo, sin camisa, con los zapatos arrancados.

La fiscalía ordenó pericias de geolocalización a las operadoras. El último ping del móvil de Jackson salió desde Orotina, 40 minutos antes del hallazgo. El de Castro, desde un centro comercial en San José. La tercera víctima no tenía smartphone; llevaba un Nokia desechable con la SIM arrancada. El crimen fue planificado, pero no lo suficiente: dejaron rastros.

¿Y ahora? la tasa bajó, pero el negocio sigue

Costa Rica celebró que 2026 cerrara con solo 1,9 homicidios diarios. El ministro de Seguridad lo atribuyó a la «estrategia de cuadrantes» y a la «inteligencia predictiva». El sábado, la estadística volvió a sangrar. El OIJ admite que investiga al menos tres rutas de cocaína que salen de Caldera, atraviesan el país por San Mateo y terminan en Limón. La misma ruta que usaban Jackson y Castro. La misma ruta que ahora tiene un vacante.

La tercera víctima será identificada esta semana. Su nombre no calmará a San Mateo, ni devolverá el sueño a los portuarios. La cifra habla sola: 1,9 puede convertirse en 2,5 de un sábado a otro. El Toyota Hilux sigue volcado en la ladera, pero el negocio de las bolsas plásticas y las cintas negras sigue en pie. Y nadie, ni siquiera el gobierno, se atreve a prometer que el próximo cuerpo no lleve camisa de fútbol o credencial de empresario.