Trump da la espalda a españa tras el cierre de bases: 'no necesitamos a nadie'

La Casa Blanca ha contestado con una bofetada diplomática al cierre del espacio aéreo y de las bases de Rota y Morón. 'No necesitamos ayuda de España ni de nadie más', sentenciaron fuentes oficiales horas después de que Margarita Robles anunciara que ni un solo avión de la operación 'Furia Épica' pisaría suelo español.

Madrid se planta y washington pasa del tema

La ministra de Defensa fue tajante en la mañana de laSexta: 'Desde el primer momento se les dijo que esta guerra es profundamente ilegal e injusta'. Con esa frase, Robles cerró la puerta a cualquier uso militar de Morón y Rota contra Irán, y de paso abrió una crisis diplomática que nadie en el Gobierno parecía haber previsto.

La respuesta no se hizo esperar. En un breve comunicado a Europa Press, la Casa Blanca aseguró que las Fuerzas Armadas estadounidenses 'cumplen o superan todos sus objetivos' sin necesidad de apoyo externo. Traducción: que cada país se ocupe de sus propios muertos.

El malestar en el Pentágono es palpable. Durante años, Rota ha sido el portaaviones terrestre de EE.UU. en el Mediterráneo y Morón, la plataforma ideal para sus operaciones en África y Oriente Medio. Perder ambas de golpe deja a los planificadores militares con un hueco logístico que no podrán tapar con bases en Italia o Grecia.

¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué?

En los pasillos del Congreso ya se habla de 'represalias silenciosas'. Altos cargos del PP temen que Washington retale la compra de armamento o ralentice la transferencia de tecnología militar. El F-35 que el Ejército del Aire quiere incorporar pende de un hilo. Y la factura puede ser astronómica: cada avión cuesta 100 millones y el contrato incluye cláusulas de mantenimiento que solo EEUU puede ejecutar.

Mientras tanto, en Rota los marines siguen de patrulla como si nada, pero los cafés locales han dejado de aceptar dólares. En Morón, los vecinos han colgado una pancarta que reza: 'Fuera guerra, fuera Trump'. La calle se adelanta a la diplomacia.

La Moncloa apuesta a que la tormenta pasará. Fuentes del Ejecutivo confían en que, pasadas las elecciones norteamericanas, llegue un presidente dispuesto a olvidar el incidente. Pero hay un detalle que nadie cuenta en voz alta: si gana Trump, la misma Casa Blanca que hoy nos ningunea seguirá siendo la dueña del tablero. Y España seguirá sin tener ni voz ni voto en la partida.