Trump sacude a la otan: un año de plazo para abandonar la alianza que blindó europa

Donald Trump ha puesto fecha al divorcio. En La Haya, entre cámaras y murmullos, dejó caer que Estados Unidos podría activar el artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte: un año de aviso y la mayor alianza militar de la historia perdería a su socio más poderoso. La frase sonó a despedida y a chantaje.

El estrecho que rompió el tabú

La gota que colmó el vaso no fue Crimea ni Ucrania. Fue el estrecho de Ormuz. Trump exige buques europeos para desbloquear la vía por la que fluye el 20 % del petróleo mundial. Nadie se ofrece. Entonces explota: si Europa no se juega el pellejo por el golfo Pérsico, Washington se lleva su artículo 5 y se va a casa.

La escena precedió a un silencio que aún retumba en el World Forum. Mark Rutte, flamante secretario general, sonrió incómodo. Los ministros de Defensa guardaron las manos bajo la mesa como quien esconde un naipe.

La ley que trump odia

La ley que trump odia

En 2023, Tim Kaine y Marco Rubio —hoy jefe de la diplomacia de Trump— blindaron la OTAN por ley. La NDAA 2024 prohíbe al presidente salir sin 67 votos en el Senado. Una traba que parecía teórica hasta hace una semana.

El problema: la Constitución calla sobre la ruptura de tratados. El Departamento de Justicia, en 2020, ya dictaminó que el presidente puede romper pactos sin Congreso. El Supremo, con mayoría conservadora, nunca lo ha contradicho. La pugna jurídica será feroz, pero el daño político ya está hecho.

El día que hegseth se negó a decir «artículo 5»

El día que hegseth se negó a decir «artículo 5»

Horas después del ultimátum, Pete Hegseth, flamante secretario de Defensa, se atragantó cuando le preguntaron por la defensa colectiva. Su silencio fue más ensordecedor que cualquier discurso. En Bruselas interpretaron la misma señal: el paraguas nuclear compartido puede tener agujeros.

Max Bergmann, ex del Departamento de Estado, resume el miedo: «Si el Pentágono no quiere, la ley no sirve». Y la Europa del Este, que duerme bajo el rumor de drones rusos, empieza a calcular cuánto cuesta un arsenal nuclear propio.

El precio de una salida

Nadie ha abandonado la OTAN en 77 años. Si Trump envía la carta, el reloj corre: 365 días de incertidumbre, mercados en jaque, rublo y rial midiendo el vacío. La primera consecuencia inmediata: los 30.000 soldados estadounidenses en Polonia y los escudos antimisiles de Rumanía quedarían en limbo.

La eurocámara ya baraja crear un «núcleo duro» de defensa con Francia al timón y la bomba nuclear francesa como lastre. La factura: 200.000 millones de euros en cinco años. La cifra habla por sí sola: la OTAN vale lo que cuesta sustituirla.

Trump lo sabe. Por eso, cuando terminó su alocución, dejó caer una última frase entre dientes: «Que se lo paguen ellos». Y caminó hacia el coche oficial sin mirar atrás.