Un año de cárcel para el padre que partió un dedo al pediatra que atendía a su hijo

El poniente almeriense acaba de cerrar una de esas heridas que duelen en la sanidad pública: el padre que irrumpió en la consulta de Pediatría del Hospital Universitario Poniente, partió el dedo de un médico y le dejó tres meses de baja ha sido condenado a 12 meses de cárcel y a pagar 5.000 euros al facultativo. La sentencia, firme desde hace días, confirma que la violencia contra los sanitarios ya no sale gratis.

La agresión ocurrió a las tres de la tarde, la hora de más cola

Fue el 29 de noviembre de 2022. El hombre llegó al hospital con su hijo en brazos y la rabia a flor de piel. Según el relato judicial, recriminó al pediatra que «no había querido» atender al niño y, sin más, entró a puñetazos. El médico recibió golpes en la cara, la cabeza y el costado; el más dañino le rompió el dedo y le obligó a pasar casi doce semanas con yeso y fisioterapia. Todavía nota la secuela cuando coge un bisturí.

El acusado aceptó los hechos y el juez de la Sección 2ª de Instancia de Almería aplicó el artículo 550 del Código Penal: atentado contra funcionario sanitario con lesiones. Seis meses por el atentado y otros seis por las lesiones. Además, no podrá acercarse al médico ni comunicarse con él durante dos años. La pena de prisión quedó suspendida a condición de que no reincida y abone la indemnización.

El colegio de médicos pide subir el tipo penal

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La reacción del Colegio de Médicos de Almería fue inmediata: «satisfacción» por la condena, pero también «más enérgica repulsa». En su nota interna recuerdan que esta es solo una de las 37 agresiones denunciadas en la provincia durante 2022. «Invitamos a los compañeros a no callar», afirman. El decano, Juan de la Cruz Beamud, avisa: «Si la pena no duele, el mensaje no llega».

Lo que nadie cuenta es que el pediatra agredido volvió al hospital al día siguiente de la paliza, con el dedo vendado, para terminar la guardia. «No hay sustitutos», dice una compañera. En los pasillos del Poniente se respira alivio, pero también miedo: la próxima vez podría ser otro. Y la próxima vez, si el agresor repite, irá directo a la cárcel.

La cifra habla por sí sola: desde 2020, la mitad de las agresiones a sanitarios en Andalucía han quedado en nada. Esta vez, al menos, la Justicia ha dibujado una línea roja. El médico seguirá revisando a niños en El Ejido. El padre, si cumple la libertad vigilada, podrá seguir llevando al suyo… pero con una condena en el historial y 5.000 euros menos en la cuenta.