Un bate en la cabeza: el crimen que sacudió el béisbol de panamá
Juan José Aizprúa Rodríguez, de 24 años, no se fue del estadio Roberto “Flaco Bala” Hernández con la euforia del jonrón que sueña cualquier pelotero. Se fue esposado, con la sangre de Yeison Austin Thompson Díaz todavía caliente en su camiseta y la etiqueta de “homicida” recién colgada por la jueza Indira Moreno. La noche del 28 de marzo, el béisbol de provincia se convirtió en escenario de una película de terror.
La detención provisional —seis meses— fue decretada en Las Tablas tras una audiencia que duró lo que un partido completo: dos horas y pico. La fiscal Liberia Cedeño, veterana de la sección de Homicidio y Femicidio, no perdió ni un segundo: presentó el informe médico que describe un traumatismo craneal “compatible con impacto de bate de aluminio” y la foto de la herida que obligó a Thompson a pasar por quirófano de urgencia. La defensa de Aizprúa, a cargo de Mario Luis Delgado, apeló a la “provocación mutua” y pidió prisión domiciliaria. La jueza ni se lo planteó.
El estadio que nadie quiso vigilar
Lo que nadie cuenta es que la Policía Nacional no estaba invitada. La Federación Panameña de Béisbol (FEDEBEIS) se olvidó de solicitar el dispositivo habitual: un puñado de oficiales, una ambulancia, un par de detectores de metales. Así que cuando la trifulca estalló entre el tercer y el cuarto inning —por una tarjeta de seguridad que el árbitro le negó al lanzador de Veraguas—, el único que parecía tener arma era Aizprúa. El video que circula por Instagram lo muestra levantando el bate como quien blande un machete en pelea de cantina.
La Liga Provincial de Béisbol de Veraguas emitió un comunicado de “repudio absoluto”, pero el daño ya estaba hecho. El presidente de FEDEBEIS, Alfonso Arce, firmó la Resolución 02-26CT: cuatro años de suspensión para Aizprúa, 15 partidos para el manager Abdiel Ramos y cuatro encuentros para otros tres jugadores de Veraguas. Incluso sancionaron a Thompson —la víctima— por “participar en el altercado”. La ironía: lo primero que preguntó el muchacho al salir de la UCI fue si habían ganado el juego.

La factura que el béisbol pagará en silencio
El médico legaL calculó que el costo de la recuperación de Thompson ronda los 25 mil dólares. Su familia, de Petita, no tiene seguro privado. El abogado Rodney Saavedra prepara una demanda civil contra Aizprúa y contra la propia FEDEBEIS por omisión de medidas de seguridad. La cifra habla por sí sola: desde 2020, al menos seis incidentes violentos han interrumpido partidos de la mayor, pero ninguno había terminado con un intento de homicidio.
En Las Tablas, los niños que ayer jugaban catch en el parque hoy empuñan bates de plástico y repiten la frase que escucharon a sus padres: “Aquí el que falla pega”. El béisbol panameño, orgullo de provincia y exportación de Grandes Ligas, ahora debe lidiar con su propia sombra: la violencia que se disfraza de pasión y que, en un santiamén, convierte el diamante en ring.