Un chico de 15 años dispara dentro de un colegio en argentina y deja a un niño de 13 muerto

Una escopeta escondida en una funda de guitarra y cinco disparos en el patio de la escuela bastaron para que San Cristóbal, en Santa Fe, despierte este lunes con un cadáver de 13 años y dos heridos graves. El autor: un alumno de 15 años que llegó al establecimiento antes de las 7:15, cuando los estudiantes se agrupan para la izada de la bandera.

El momento en que se rompió la rutina

Los testigos coinciden: la voz del preceptor aún resonaba cuando estalló el primer tiro. Los perdigones se esparcieron entre los cuerpos que corrían despavoridos. Uno de los proyectiles impactó en el tórax de Tomás S., 13 años, que cayó en el acto. Otros dos adolescentes quedaron tendidos con heridas de gravedad y fueron trasladados de urgencia al Hospital Regional de Rafaela, a 100 km del lugar.

Mientras los alumnos se refugiaban en aulas o saltaban el portón, un asistente escolar logró reducir al atacante y arrebató la escopeta. La policía lo detuvo minutos después. Seis chicos más resultaron lesionados al escapar; todos están estables.

¿Por qué no irá preso?

¿Por qué no irá preso?

La respuesta duele: la reforma que bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años fue sancionada en febrero, pero aún no está reglamentada. El fiscal de menores Gustavo Zaninovich lo confirmó: “Legalmente, el chico es inimputable”. El arma, de todos modos, quedó secuestrada y el expediente se abrió por homicidio calificado para cuando la ley entre en vigencia.

El gobernador Maximilistro Pullaro prometió “acompañar a las familias” y activar “el proceso penal contra el victimario”, aunque todos saben que la frase quedará en el aire hasta que la norma reglamentada lo alcance. Desde el Ministerio de Seguridad nacional, la ministra Alejandra Monteoliva calificó el episodio de “aislado” y descartó vínculos con el crimen organizado.

San cristóbal, dos días de duelo y clases suspendidas

El gobierno santafesino decretó duelo oficial y paralizó las clases en todos los niveles. Las banderas ondean a media asta frente a la Escuela Normal Mariano Moreno N°40, donde la sangre del patio aún mancha la memoria colectiva. El pueblo, de 14 000 habitantes, se abraza entre whispers que buscan explicaciones: ¿cómo se filtra una escopeta hasta el aula?, ¿quién enseña a un chico de 15 años a gatillar contra sus pares?

La fiscalía trabaja para desentrañar el móvil: un chat borrado, una pelea previa, una historia de bullying que nadie denunció. Mientras tanto, los forenses confirman que los perdigones fueron tamaño 4: un calibre de caza mayor que pulveriza tejidos. La cifra habla por sí sola: desde 2020, Santa Fe registra al menos cinco tiroteos escolares, todos con armas de fuego de origen familiar.

El lunes terminó con velas frente al portón y un cartel escrito con tizas: “Basta de armas en las manos de los niños”. La frase quedará hasta que el próximo titular la borre con otra tragedia.