Un motor explota en pleno despegue en são paulo y obliga a delta a volver

El vuelo DL104 de Delta Air Lines no llegó muy lejos. Segundos después de despegar del aeropuerto de Guarulhos, en São Paulo, el motor izquierdo del Airbus A330-323 reventó con una llamarada visible desde las ventanillas. Destino: Atlanta. Resultado: regreso inmediato a pista. Los 300 pasajeros a bordo vivieron uno de esos momentos que se graban en la memoria mucho antes de que el teléfono empiece a grabar.

Lo que vieron los pasajeros desde dentro

Los vídeos circularon rápido. Demasiado rápido para que Delta pudiera adelantarse al relato. Las imágenes, captadas por los propios viajeros y difundidas en redes sociales, muestran chispas y una lengua de fuego saliendo del ala izquierda mientras el avión todavía ganaba altitud. Los gritos de fondo no necesitan subtítulos.

La torre de control tampoco dejó lugar a la interpretación. «Delta 104, tiene fuego en su ala», le comunicó el controlador al piloto, según los audios publicados por el portal especializado Aviação Guarulhos JPD. Una frase que, dicha en esa frecuencia, no admite pausa ni protocolo de cortesía.

La maniobra que evitó el desastre

La maniobra que evitó el desastre

La tripulación ejecutó el procedimiento de emergencia con una eficiencia que, en retrospectiva, es lo único que separa esta noticia de otra muy distinta. El avión aterrizó en cuestión de minutos. Los equipos de extinción ARFF del aeropuerto ya esperaban en pista. Los pasajeros fueron evacuados en autobús hacia la terminal. Sin heridos. Sin víctimas. Solo el susto, que no es poco cuando el motor de tu avión arde a pocos metros de tu asiento.

Delta emitió un comunicado que, como suele ocurrir en estos casos, combina la precisión técnica con el lenguaje corporativo de manual: «problema mecánico en el motor izquierdo», «aterrizó sin problemas», «la seguridad de nuestros clientes y tripulación es nuestra máxima prioridad». La aerolínea también pidió disculpas por el retraso. El tipo de disculpa que uno acepta con alivio cuando acaba de ver fuego en el ala.

Un incidente que pone el foco sobre el mantenimiento

Lo que Delta llama «problema mecánico» es, en el lenguaje de los investigadores de aviación, el inicio de una cadena de preguntas que tardará meses en responderse. El A330-323 es un birreactor de largo radio con un historial de seguridad sólido, pero ningún modelo está exento de fallos. La rotura o ignición de componentes en un motor durante la fase de despegue —el momento de máxima demanda energética del vuelo— es uno de los escenarios que la industria entrena sin descanso precisamente porque el margen de reacción se mide en segundos.

Las autoridades aeronáuticas de Brasil y Estados Unidos deberán determinar qué ocurrió exactamente en ese motor izquierdo. La caja negra y los registros de mantenimiento de la aeronave serán el punto de partida. Mientras tanto, Delta tiene un avión en tierra en São Paulo y una reputación que, esta vez, salió intacta gracias a sus pilotos.