Una mariscadora muere en baroña: el mar se lleva a quien lo alimenta

La mar se la llevó a las diez de la mañana. La mujer que cada día desafiaba la costa de Baroña para arrancar del acantilado el perceble que luego se sirve en las mesas de Compostela y Madrid ya no puede contarlo. Un golpe de mar la arrojó contra las rocas y la dejó inconsciente. Cuando llegó la Guardia Civil, el servicio de guardacostas y la ambulancia, solo pudieron certificar lo inevitable: la primera muerte de la campaña del percebe en A Coruña.

La faena mortal: percebe en plena alerta por el oleaje

Baroña, playa solitaria del municipio de Porto do Son, es un cortado de pizarra donde el Atlántico se estrella con saña. Allí, sobre la roca resbaladiza, trabajaban esta mañana media docena de mariscadoras. Llevaban horas. El mar estaba alterado: la MeteoGalicia había advertido de fenómenos costeros, pero el calendario no espera. El percebe ronda los 28 euros el kilo en la lonja y la cesta diaria pesa sobre la economía de muchas casas.

Testigos relatan que la ola llegó de forma inesperada. Una pared de agua que barrió el cortado y arrastró a la mariscadora hasta la zona de rompiente. Compañeros intentaron sujetarla, pero la corriente se la llevó. Fue otro pescador de la zona quien la sacó del agua y la subió a la roca. Aún respiraba, pero los golpes contra la piedra habían sido fatales.

Un rescate que llegó tarde

Un rescate que llegó tarde

El 112 recibió la llamada a las 10:07. Policía Local, Garda Civil, Salvamento Marítimo y una UVI móvil se personaron en menos de veinte minutos. La playa carece de acceso rodado directo; el helicóptero tuvo que posarse en la arena y los sanitarios corrieron por un sendero de tierra. La desfibriladora no devolvió el pulso. A las 10:47 confirmaron el fallecimiento.

La víctima, de 54 años, era vecina de Noia y llevaba más de dos décadas practicando el rapaz, el arte de arrancar el percebe con una palanca de hierro. Era una de las pocas mujeres que se atrevían a bajar a Baroña en condiciones difíciles. «Se movía como un gato por la roca», dice un compañero que prefiere no dar su nombre. «Pero hoy el mar ha sido más rápido».

La cuenta atrás que nadie escucha

La Xunta mantiene suspendida la extracción de percebe en varias zonas tras la borrasca Nelson, pero la orden no cubre todos los cortados. Baroña permanecía abierta. El colectivo de mariscadores artesanales lleva años reclamando un protocolo de seguridad: arneses, escaleras fijas, avisos por WhatsApp cuando el oleaje supera los dos metros. Hoy, de nuevo, la respuesta llega tarde y en forma de minuto de silencio.

La Guardia Civil abre ahora una investigación para determinar si existe responsabilidad civil o administrativa. Mientras, en la lonja de Boiro el precio del percebe ha subito cinco euros desde mediodía. La demanda no se detiene. La roca seguirá abierta mañana, cuando la pleamar vuelva a besar el acantilado. Y alguien, otra vez, bajará a por la cesta que sostiene a una familia entera.