Vientos de 100 km/h y olas de 11 metros azotan a españa: baleares y cataluña en alerta máxima
Ocho comunidades autónomas amanecieron hoy bajo el embate de un temporal que pinta de naranja el mapa meteorológico nacional. Baleares y Cataluña lideran la lista de riesgo con vientos que soplan a 100 kilómetros por hora y mares que montan olas de hasta 11 metros, un cóctel que ya ha activado los protocolos de emergencia en las zonas costeras.
El pirineo oscense, en el punto de mira
La Aemet ha situado en nivel naranja el Pirineo de Huesca y el Ampurdán gerundense, donde las rachas pueden alcanzar los 100 km/h. No es una cifra arbitraria: a esa velocidad, una rama de pino se convierte en proyectil. En la isla de Menorca, el viento ya ha derribado carteles y obligado a suspender líneas marítimas.
Aragón completa el triángulo de riesgo importante por viento, mientras que el prelitoral sur de Tarragona y la ribera del Ebro en Zaragoza registran rachas de 90 km/h. La sierra de Madrid, por su parte, ha despertado con vientos de 80 km/h que han obligado a cerrar el teleférico de Navacerrada.

Canary islands añade polvo al caos
Mientras el norte y el este batallan contra el aire y el mar, el archipiélago canario se enfrenta a un enemigo distinto: la calima. Las predicciones apuntan a polvo en suspensión que reducirá la visibilidad y empeorará la calidad del aire, un fenómeno que ya ha provocado cancelaciones en los aeropuertos de Gran Canaria y Tenerife.
El resto de territorios en aviso amarillo —Castilla y León, Navarra, La Rioja y la Comunidad Valenciana— no se libran: rachas de 70-80 km/h castigarán zonas de montaña y valles. La Aemet advierte de que el temporal mantendrá su furia, al menos, hasta la madrugada del viernes.
La factura preliminar: árboles caídos en más de una veintena de carreteras, tres barcos varados en Mallorca y decenas de vuelos retrasados. El consejo de las autoridades es simple: si no es imprescindible, no saques el coche. Y si vives cerca del mar, sube los muebles del jardín al piso de arriba. El temporal no ha dicho su última palabra.