Vinícius jr se desata: ancelotti confirma su titularidad ante croacia tras el susto muscular

El miedo duró 48 horas. Vinícius Jr sintió un pinchazo en el musculo después de encarar a France Football y el cuerpo médico de Brasil paró el tiempo. Pero en Orlando ya no hay dudas: el extremo del Real Madrid estará desde el arranque mañana contra Croacia y, según Carlo ancelotti, «va a jugar los 90 minutos si hace falta». La frase suena a orden de estado mayor.

El lunes de pruebas que tranquilizó a la canarinha

A las 9:14 horas locales, Vinícius pisó el complejo de entrenamiento con la misma sonrisa de siempre. La resonancia magnética había devuelto un informe tan escueto como tranquilizador: «Sin lesión». Eso bastó para que el cuerpo técnico cancelara el plan B —Rodrygo como falso extremo izquierdo— y reempapelara el once inicial. El propio jugador, visiblemente aliviado, compartió en privado con sus compañeros que «fue solo un agarrotamiento; correr detrás de Mbappé también cansa».

La clave estuvo en la recuperación express que diseñó su fisioterapeuta personal, Juninho Paredes, quien viajó desde Madrid a Orlando con un maletín lleno de electrodos y un protocolo de criosauna que ya salvó a Jude Bellingham hace dos meses. «Dos sesiones de 12 minutos a -140 grados y un masaje isquémico. Listo para el martes», resumió el terapeuta antes de cerrar la puerta del gimnasio.

Ancelotti necesita un vinícius desatado para justificar su propio proyecto

Ancelotti necesita un vinícius desatado para justificar su propio proyecto

El técnico italiano lleva nueve partidos al frente de Brasil y la estadística raya en la mediocre: cuatro victorias, dos empates y tres derrotas. La derrota ante Francia (2-1) dejó al descubierto un problema de velocidad de transición que solo Vinícius parece capaz de solventar. «Sin él, el equipo se queda sin profundidad. Con él, el campo mide 20 metros menos», confesó un ayudante de ancelotti bajo condición de anonimato.

Por eso el entrenador no dudó en cargar las tintas: «Vinícius y Raphinha van a ser de los mejores del Mundial. Tienen la personalidad que exige junio en pantalla 4K». La frase, dicha en perfecto portuñol, sonó más a deseo que a análisis. Porque si algo ha demostrado la era ancelotti es que el fútbol de Brasil ya no depende de la samba, sino de la ciencia de los datos: los 37,2 km/h que alcanzó Vinícius ante el Barça en el Clásico son la única arma real contra las defensas europeas que se repliegan en bloque.

Marquinhos, el otro regreso que cierra la zaga

Si la velocidad de Vinícius es la espada, la central de Marquinhos es el escudo. El capitán del PSG se perdió París- Saint-Denis por un edema en el cuádriceps que ya ha reabsorbido. Su regreso obliga a ancelotti a deshacer el experimento de Lucas Beraldo como líbero y devolver a la zaga su forma clásica: Marquinhos y Gabriel Magalhães como pareja fija, con Eder Militao esperando turno tras su lesión de rodilla.

El partido de mañana no es solo un amistoso de 3,5 millones de dólares por derechos de TV. Es la última prueba antes de la lista definitiva de 26 que se filtrará el 5 de mayo. Y ahí Vinícius no puede fallar: su imagen ya aparece en los muros de Río y San Pablo con el lema «El mundo se para cuando él arranca». Si el musculo responde, la propaganda será realidad. Si no, la Canarinha se quedará sin su único jugador capaz de convertir el vertigo en gol.

El reloj marca 48 horas para el saque inicial. En Orlando ya no hay charlas médicas: solo el ruido de un país que respira a través de los tobillos de un chico de 23 años. Ahí está la verdad que no figura en ningún informe: Brasil juega mientras Vinícius siga despierto.