Wendy sulca se hunde tras un adiós que escribe 'monólogo' y estrena la muerte de manolo rojas
El último chiste de Manolo Rojas se lo jugó a la muerte desde una pantalla y su propio nombre se lo arrebataron antes de que el cuerpo entrara al crematorio. Wendy Sulca, la voz de La tetita, subió a X un clip donde el cómico simula morir en una serie, lo llamó 'Monólogo' y lo despidió con un emoji de manos en oración. Diez minutos después la borró, pero la captura ya corría más rápido que el féretro cubierto con la bandera peruana que recorría Lima.
El error que nadie corrige cuando el muerto es famoso
La excusa llegó al día siguiente: «Fue mi equipo», dijo Sulca, como si la cuenta X con 460 mil seguidores tuviera vida propia. El público, que ya había visto el corte fílmico de la muerte fingida, estalló contra la cantante. No era solo el error ortográfico —Manolo convertido en espectáculo—, era el momento: el 27 de marzo, 22:45 h, Rojas caía fulminado por un infarto en su casa de La Victoria. A las 9:00 h del 28 ya lo velaban en el Gran Teatro Nacional mientras ella estrenaba outtakes de la muerte.
El video —ahora borrado— mostraba la escena que ambos grabaron para la serie Hospital 2: Manolo, en pijama, desplomándose sobre una cama de clínica. Sulca lo acompañó de la frase: «Fly high, Monólogo». El algoritmo hizo el resto. En cuestión de horas, «Monólogo» trepó como tendencia y la familia del humorista recibió capturas del clip mientras el cortejo fúnebre pasaba frente a América TV, donde Rojas desfiló durante décadas.
La cantante emitió un comunicado: «Procedí a eliminar la publicación de inmediato». Pero lo que no puede eliminar es la grieta que abrió entre quienes creen que la culpa es del community manager y los que piensan que la estrategia de outsourcing del pesar ya es parte del negocio. «¿Cómo le vas a decir Monólogo a tu amigo?», le reclamó un usuario. «¿Y subir la escena exacta de su muerte?», le espetó otro. La respuesta de Sulca —culpar al equipo— sonó a guión viejo: la estrella se lava las manos, el asesor de prensa queda expuesto y el muerto, como siempre, sin derecho a réplica.

El último recorrido de un cómico que ya no puede reírse
Mientras tanto, el féretro de Manolo Rojas recorría la ciudad que lo vio nacer. Desde Huaral, donde lo recibieron con cajones y cerveza, hasta el Campo Fe de Huachipa, donde lo enterraron con la bandera enrollada y un aplauso que duró tres minutos. Jorge Benavides lloró frente al ataúd. Ernesto Pimentel habló de su humildad de barrio. Y en las gradas del teatro, un cartel rezaba: «Gracias por enseñarnos a reírnos de nosotros mismos». Ningún cartel mencionaba a Wendy Sulca.
La lección es áspera: en la economía del click, hasta el duelo se monetiza. La redes no perdonan el error ortográfico ni la frivolidad del timing. Y la artista, que alguna vez subió un video cantando «En el 2012 todo cambiará», acaba de descubrir que el cambio llegó: ahora el público revisa tu dolor, tu ortografía y tu coherencia en tiempo real. Manolo Rojas se lleva el aplauso final; Wendy Sulca, la factura de la indignación.