Wong blinda a australia: ni un solo barril ruso para frenar a putin

Penny Wong lo ha dejado claro esta mañana en Canberra: Australia prefiere pagar más en la bomba antes que financiar los misiles de Moscú. La ministra de Exteriores descartó de plano importar crudo ruso como válvula de escape ante la espiral de precios que azota el país, y lo hizo con una frase que ya corre por los pasillos del Parlamento: «No vamos a darle a Vladímir Putin ni un dólar para su maquinaria de guerra».

La declaración llega 24 horas después de que el primer ministro, Anthony Albanese, desgranara un paquete de medidas de emergencia para contener la factura de la gasolina. Entre ellas, rebajar a la mitad durante tres meses el impuesto especial al combustible, lo que abaratará el litro en unos 26 céntimos australianos (16 céntimos de euro). Wong, sin embargo, ha cerrado cualquier grieta que dejara entrever un acercamiento al petróleo del Kremlin.

El cálculo de canberra: 39 días de gasolina y una línea roja moral

El Gobierno australiano sabe que su margen de maniobra es estrecho. Según los datos que maneja el Departamento de Energía, el país tiene reservas para 39 días de gasolina, 30 de diésel y otros 30 de combustible de aviación. Poca broma. Pero para Wong, esa precariedad no justifica traicionar el embargo occidental a Moscú. «Cualquier barril ruso que compremos hoy es una bomba sobre Jarkiv mañana», ha insistido en una entrevista con la cadena pública ABC.

La ministra ha cargado también contra quienes en el propio gobierno regional agitaron la posibilidad de suavizar las sanciones. «No hay atajo ético cuando se trata de crímenes de guerra», ha sentenciado, en referencia a los ataques rusos contra la población civil ucraniana. Y ha rematado: «El ahorro en la factura no compensa el coste en vidas».

La decisión deja a Australia a merced de un mercado global que ya borbotea por el conflicto en Oriente Medio. El propio Plan Nacional de Seguridad del Combustible, presentado ayer por Albanese, incluye la liberación parcial de reservas estratégicas y un llamado a la ciudadanía a usar el transporte público. «Moderar el consumo no es un consejo verde, es una cuestión de supervivencia económica», han admitido fuentes del gabinete.

Wong también frena a los halcones: tropas australianas, ni hablar

Wong también frena a los halcones: tropas australianas, ni hablar

La diplomática ha aproveitado la misma entrevista para cortar de raíz otro debate interno: Australia no participará con soldados en una eventual operación terrestre estadounidense en la región. «Nuestro compromiso es defensivo, no ofensivo», ha aclarado, descartando desplegar fuerzas de combate tras los recientes ataques iraníes en el Golfo Pérsico. El mensaje calma a una opinión pública que aún recuerda los costes de Afganistán e Irak.

En los corredores de El Ágora, la frase que más se repite es esta: «Wong ha puesto precio a la dignidad: 26 céntimos por litro». Porque al final, la cuenta la pagaremos todos en la gasolinera, pero la factura moral sería mucho más cara. Y en Canberra ya saben que, cuando el tanque se vacíe, lo que queda es el relato de para qué lo llenamos. Hoy, Australia ha elegido no llenarlo con sangre rusa.