Woodland rompe 2.478 días de sequía y desata su grito de guerra en houston

Gary Woodland volvió a sentir el sabor del triunfo tras 2.478 días de sequía. Su última victoria data del 16 de junio de 2019, cuando conquistó el US Open. Este domingo, el estadounidense firmó un 21 bajo par en el Abierto de Houston para despertar de una pesadilla que duró seis años, nueve meses y trece días.

El golpe que rompió el silencio

El golpe que rompió el silencio

Memorial Park fue testigo de una resurrección. Cuatro rondas de 64, 63, 65 y 67 bastaron para que Woodland sumara su quinto título en el PGA Tour. La última vez que alzó un trofeo, Barack Obama aún ocupaba la Casa Blanca. Ahora, con Biden en el poder y el mundo girando a otra velocidad, el golfista de Topeka demostró que las heridas cicatrizan si se tiene paciencia.

El danés Nicolai Højgaard firmó un notable segundo puesto, a cinco golpes. Más lejos, a seis, quedaron el australiano Min Woo Lee y el estadounidense Johnny Keefer, ambos líderes de un grupo que parecía haber olvidado cómo se gana. Woodland no solo venció: dominó. Su juego fue una declaración de intenciones.

El Abierto de Houston no es un major, pero para Woodland sabe a gloria. Tras su US Open de 2019, muchos lo dieron por muerto. Lesiones, cambios de swing y la presión de saberse campeón de un Grand Slam sin repetir se convirtieron en una losa. Ahora, con 38 años y un palo en la mano, ha vuelto a empezar. La cuenta atrás se detiene. La historia, no.