Yemen: el fmi da un respiro a un país al borde del abismo
Saná, Yemen – Un suspiro de alivio, aunque precario, ha llegado a Yemen. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha aprobado la evaluación económica del país, un gesto que, según el gobierno yemení, señala una “renovada confianza” en medio de una década de virtual abandono financiero internacional. La aprobación, formalizada por la dirección ejecutiva del FMI para la consulta del Artículo IV de 2025, es mucho más que un simple visto bueno; es un indicio de que Yemen, destrozado por la guerra, podría estar recuperando terreno en el escenario económico global.
Un voto de confianza con asteriscos
El gobierno yemení se apresuró a calificar la aprobación del FMI como un “voto de confianza” en sus esfuerzos de reforma económica y fiscal, una necesidad imperiosa en un país donde la hambruna y la enfermedad campan a sus anchas. Pero no se puede ignorar el contexto: Yemen se encuentra inmerso en una crisis humanitaria de proporciones catastróficas, con millones de personas al borde de la inanición, y la guerra, aunque congelada en la actualidad, sigue siendo una amenaza latente.
La situación es particularmente compleja debido a la fragmentación institucional. Dos bancos centrales, uno en Adén, controlado por el gobierno reconocido internacionalmente, y otro en Saná, bajo el control de los hutíes, operan de forma independiente, complicando aún más la gestión económica. Pero lo que nadie cuenta es el impacto devastador de las interrupciones en las exportaciones de petróleo, la espina dorsal de la economía yemení, causadas por los ataques atribuidos al grupo hutí, respaldado por Irán, que el gobierno califica de “terrorista”.
La cifra habla por sí sola: más de una década de conflicto ha devastado la infraestructura, interrumpido los servicios públicos y dividido el sistema financiero, dejando a Yemen como uno de los países más pobres y desesperados del mundo.

Más allá de la aprobación: un largo camino por recorrer
El FMI realiza estas consultas anuales en virtud del Artículo IV, pero su suspensión durante más de una década refleja la magnitud de los desafíos que enfrenta Yemen. La ONU estima que millones de personas sufren de grave inseguridad alimentaria y tienen acceso limitado a servicios básicos. La colaboración con socios internacionales, según el gobierno yemení, será crucial para lograr la estabilidad económica y aliviar este sufrimiento humanitario.
Las reformas integrales en los sectores económico, financiero y administrativo, prometidas por el gobierno, son necesarias, pero su implementación se verá obstaculizada por la persistente inestabilidad y la complejidad de la situación política. El desafío, por tanto, es doble: consolidar las reformas internas y, al mismo tiempo, buscar una solución política duradera al conflicto que asola el país. La aprobación del FMI es un primer paso, pero el camino hacia la recuperación económica de Yemen es, sin duda, arduo y lleno de obstáculos, un laberinto que exigirá una diplomacia incansable y una determinación férrea.