Yeray sale del limbo: 325 días después, el athletic recupera a su zaguero sancionado por un fármaco anticaída

Yeray Álvarez ha dejado atrás este jueves los 325 días de ostracismo que le impuso la UEFA tras detectar canrenona —un diurético incluido en su tratamiento capilar— en un control del pasado 1 de mayo. El defensa vizcaíno, que no ha cobrado un solo euro desde que la UEFA le cerró las puertas de los vestuarios, ya entrena con normalidad en Lezama y puede reaparecer el domingo en Getafe.

El error que le costó diez meses sin fútbol y sin salario

Fue en la vuelta de semifinales de la Europa League contra el Manchester United. San Mamés rugía. La UEFA recogió la muestra. Y el 2 de junio llegó la bomba: canrenona, sustancia S5 de la lista de prohibiciones de la AMA. El organismo entendió que la ingestión no buscaba dopar, pero la regla es la regla: diez meses fuera de los terrenos de juego y dos adicionales sin poder pisar una instalación de club.

Yeray asumió el castigo en silencio. Renunció a su salario —«no va a existir», dijo entonces— y se encerró en el gimnasio de su casa. Ni un céntimo del athletic, ni un entrenamiento colectivo. Solo su físio particular y la rutina de un futbolista que se veía en los informativos pero no en la alineación.

Valverde recupera piezas clave para la recta final

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El vestuario rojiblanco recibe a Yeray en el peor momento de la temporada: cuatro jornadas por delante y la pelea por Europa en el aire. Valverde podría alinearlo desde el banquillo en Getafe, aunque la opción más probable es que espere al athletic-Barça del próximo fin de semana para devolverle los minutos que le arrebató la canrenona.

La lista de bajas se acorta. Nico Williams regresa tras su pubalgia; Maroan Sannadi, Unai Egiluz y Aitor Paredes están en la fase final de sus respectivas lesiones. Solo Beñat Prados seguirá en la grada: su rodilla sigue pidiendo tiempo nueve meses después del episodio en Soria.

El athletic cierra el curso con la incertidumbre de Yeray pendiente de renovación —su contrato expira el 30 de junio— y con la lección aprendida: en el fútbol moderno hasta un champú puede dejarte fuera de combate casi un año.