Zelenski acusa a rusia de alimentar la guerra en oriente próximo para asfixiar a ucrania

Volodimir Zelenski lleva meses repitiendo la misma advertencia en distintos idiomas y ante distintos micrófonos, pero esta vez lo ha dicho con una claridad que corta: Moscú quiere que el fuego en Oriente Próximo no se apague. No porque le importe la región. Sino porque cada día que Washington mira hacia el este mediterráneo es un día que Kiev recibe menos armas.

El cálculo frío detrás del caos

En una entrevista con Axios, el presidente ucraniano desmontó la narrativa de que los conflictos del mundo son fenómenos separados. Para Zelenski, hay una lógica de vasos comunicantes que beneficia directamente a Putin: cuando Estados Unidos concentra recursos diplomáticos y militares en Israel e Irán, el flujo de apoyo hacia Ucrania se estrecha. No es una teoría conspirativa. Es aritmética política.

«Solo veo beneficios para Rusia porque no están pensando en la vida de la gente cuando no se trata de rusos», dijo Zelenski. La frase no es retórica. Es la síntesis de una doctrina que Moscú ha practicado con disciplina desde 2022: ampliar el perímetro del desorden global para diluir la presión occidental sobre su propio frente.

Las sanciones, ese instrumento que se oxida

Las sanciones, ese instrumento que se oxida

Hay un detalle que Zelenski subrayó con especial amargura: las sanciones se levantan. Parcialmente, sí. Pero se levantan. Y eso tiene consecuencias concretas sobre la economía rusa, que según el propio presidente ucraniano «depende de la energía» de forma casi total. Cuando el petróleo ruso encuentra compradores nuevos en Oriente Próximo o en mercados que miran hacia otro lado, el déficit presupuestario que Zelenski describe como una herida empieza a cicatrizar.

«Nuestros ataques afectan. El aumento de las exportaciones de energía afecta. Pero ahora están recaudando dinero a través de la venta de petróleo y eso no nos ayuda», admitió. No es una queja. Es un diagnóstico de alguien que lleva más de dos años intentando que el mundo no se olvide de su guerra.

Irán como pieza del tablero ruso

Irán como pieza del tablero ruso

Zelenski también apuntó a algo que los servicios de inteligencia occidentales llevan tiempo documentando: el intercambio de información militar entre Rusia e Irán. No se trata ya de drones Shahed sobrevolando Járkov. La cooperación tiene capas. Y en ese contexto, la prolongación del conflicto iraní-israelí no es un fenómeno ajeno a la guerra en el este de Europa; es parte del mismo ecosistema de inestabilidad que Moscú cultiva con paciencia.

«Estoy seguro de que los líderes de los países de Oriente Próximo no quieren una guerra larga», afirmó Zelenski, con una generosidad hacia sus interlocutores regionales que contrasta con la dureza de su análisis sobre Rusia. La paz, dijo, es lo que permite la economía, el turismo, la tecnología. La guerra, en cambio, solo le sirve a quien la financia desde lejos y recoge los beneficios sin poner un solo soldado en el frente iraní.

El presidente ucraniano cerró su análisis con una fórmula que suena a manual de inteligencia: hay que identificar la debilidad del enemigo y fijar prioridades. Después de más de dos años de guerra total, Zelenski sabe perfectamente cuál es la de Putin. El problema es que el mundo, distraído por demasiados incendios simultáneos, no siempre está mirando donde él señala.