Zenica retiene el aliento: italia juega su pellejo en 90 minutos
Italia no puede fallar. Ni siquiera empatar. En Zenica, la ciudad minera de Bosnia-Herzegovina, la Azzurra se juega este martes (20:45) lo que no consiguió en dos Mundiales seguidos: su orgolio. El Bilino Polje, con 15.600 almas en pie, será el escenario de una final anticipada que, para los campeones del mundo cuatro veces, huele a vida o muerte.
La maldición que pesa sobre donnarumma
Sin ir a Rusia 2018 ni a Catar 2022, la Federación Italiana de Fútbol ha convertido la clasificación para 2026 en una obsesión presupuestaria: cada partido fallado cuesta 10 millones en derechos TV perdidos. Por eso Gianluigi Donnarumma ha pasado las últimas 72 horas encerrado con el analista de porteros estudiando los penales de Edin Dzeko, el veterano que a sus 38 años sigue oliendo sangre.
El ganador del Bosnia-Italia caerá en el grupo B del Mundial junto a Canadá, Catar y Suiza. Un cuarteto a priori asumible, pero la FIFA ya adelantó que el sorteo de diciembre no se rehacerá: la suerte está echada. El perdedor, en cambio, se queda fuera del mapa hasta 2030.

Solna, el fortín que polonia no conquista desde 1930
Mientras, en la periferia de Estocolmo, Robert Lewandowski ha alquilado un gimnasio privado para desentumecer los 89 goles que lleva con la selección. Suecia no gana desde septiembre y su delantero estrella, Viktor Gyokeres, ha marcado tres goles en sus últimos tres partidos. El dato que hiela a Polonia: no vence en Suecia desde 1930. La última vez que lo lograron fue en la repesca de 2022, cuando Lewandowski lloró en el césped de Chorzów. Ahora quiere repetir la hazaña en casa del enemigo.
El ganador del Suecia-Polonia irá al grupo F con Japón, Países Bajos y Túnez. Un grupo de muerte disfrazado de sorteo benigno.
Pristina, la fiesta que no cabe en el estadio
En Kosovo, la euforia es tal que el gobierno ha declarado este martes día laborable a medias: las oficinas públicas abrirán a las 13:00 para que nadie se pierda el partido. El estadio Fadil Vokrri, con 13.900 localidades, ha recibido 180.000 solicitudes de entrada. Vedat Muriqi, el delantero del Mallorca, ha pedido silencio en redes: “No queremos que Turquía se sienta visitante”.
Arda Güler, el niño prodigio del Real Madrid, llega con el cartel de favorito. Pero Turquía no juega un Mundial desde 2002, cuando fue tercera. El ganador caerá en el grupo D con Estados Unidos, Paraguay y Australia. Un grupo equilibrado que promete golpes bajos.
Praga, la república checa que ya no es la de nedvěd
La última vez que la República Checa jugó un Mundial fue en Alemania 2006, con Petr Čech, Pavel Nedvěd y Tomas Rosicky. Desde entonces, 20 años de sequía. Tomas Soucek, el capitán actual, ha alquilado una pantalla gigante en la plaza de Wenceslao para que los aficionados vean el partido juntos. Dinamarca, por su parte, no pierde con la República Checa desde 2004. El ganador irá al grupo A con México, Sudáfrica y Corea del Sur.
El fútbol, esa máquina de olvidar lo que importa, se detiene este martes. Cuatro partidos, cuatro vidas. El perdedor no tendrá segunda oportunidad. El ganador, un lugar en el Mundial 2026. El resto, silencio.